La noche del miércoles, 18 de febrero, en el municipio de Ponedera, Atlántico, todo fue caos cuando hombres armados cometieron un ataque criminal que se convirtió en una masacre, pues dos mujeres y un niño de dos años de edad terminaron muertos producto de los disparos de estos antisociales.
De acuerdo con los testigos, fueron tres los hombres armados que cometieron el atentado, que hoy tiene de luto a varias familias de esta zona del Caribe colombiano. Las víctimas estaban sentadas al frente de una vivienda cuando les dispararon.
El ataque dejó muertas a Leisy Silvera Manotas, de 39 años; Constanza Isabel Rivera Salas, también de 39; y un niño de dos años. SEMANA conoció el relato de una de las sobrevivientes, quien aseguró que todo ocurrió en cuestión de segundos.

“Nosotros estábamos sentados comiendo salchipapas cuando, de repente, llegaron tres hombres disparando. Los hombres preguntaron por ‘Camilo’. Nosotras respondimos que ahí no vivía ningún Camilo. Enseguida le dispararon a la muchacha que estaba al lado mío. La otra muchacha, al ver lo que pasó, reaccionó y también le dispararon. Fue en ese momento cuando salió una bala perdida que le pegó al niño en la cabeza”, dijo la mujer en medio de lágrimas.
La sobreviviente sostuvo que los sicarios repetían una y otra vez el nombre de Camilo, pero que ellas les dijeron que no existía ningún hombre con ese nombre en el lugar.
“Nos dijeron que los hombres estaban buscando una silla azul donde supuestamente estaba sentado ese muchacho. Las sillas donde nosotras estábamos también eran azules”, agregó la mujer, quien está segura de que todo se trató de una confusión.

Entre lágrimas, hizo un llamado a las autoridades: “Que se haga justicia. Yo quiero justicia por mi hijo”.
Entretanto, Álvaro Rivera, hermano de una de las mujeres fallecidas, sostuvo que no tienen claro qué fue lo que ocurrió en este nuevo hecho de violencia que golpea al departamento del Atlántico. Insisten en que no pueden dar por cierta ninguna hipótesis hasta que las autoridades lo hagan.
“Por ahí se han escuchado versiones, que no, que la cuestión fue por cuestión de drogas; otros dicen que la cuestión fue por cuestiones de equivocaciones. Pues son cosas que nosotros no le damos seguridad sobre eso, porque no tenemos conocimiento, precisamente seguridad de eso no tenemos”, afirmó.
En medio del dolor que lo embarga, el hombre contó detalles del ataque sicarial del que fue víctima su ser querido: “Mi hermana estaba sentada en la puerta de una amiga, como todo mundo. Ella se fue donde una vecina; estaba hablando con su vecina. Estaban hablando ahí y, de un momento a otro, apareció una moto. La moto pasó, dio la vuelta, regresó. Cuando regresó, desenfundaron armas los muchachos e hicieron disparos. Y ahí fue donde impactaron con esa bala a mi hermana y a las otras muchachas que estaban ahí”.

El hombre sostuvo que su ser querido no era drogadicta y mucho menos tenía problemas con el alcohol, como se conoció inicialmente.
“Mi hermana no era ninguna drogadicta, mi hermana no era ninguna licorera, o sea, no era de licor, de parranda, de nada de eso. Mi hermana era una persona muy sencilla, humilde, respetable, porque así nos enseñaron nuestros padres a nosotros. Nosotros somos sencillos, somos personas de buen corazón, y no sé por qué nos hicieron esto con mi hermana, que no lo esperábamos tampoco”.

Este jueves, 19 de febrero, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano De la Rosa, condenó lo sucedido y ofreció $30 millones por los autores del triple homicidio.
