Luego de permanecer cerca de cuatro meses privado de la libertad en centros de detención migratoria en Estados Unidos, un joven oriundo de Santander regresó a Colombia y relató el drama que vivió tras ser capturado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Su llegada al país estuvo marcada por el reencuentro con su familia y por fuertes denuncias sobre las condiciones de reclusión que enfrentó.
El colombiano, de 28 años, fue detenido en octubre del año pasado en el estado de Michigan, cuando se movilizaba en su vehículo. Según su testimonio, el procedimiento fue violento y sin explicaciones claras. “Rompieron los vidrios del carro y me sacaron a la fuerza”, relató, y aseguró que desde ese momento comenzó un recorrido por distintos centros de detención migratoria.

Durante su permanencia bajo custodia, fue trasladado a instalaciones en otros estados, entre ellos Luisiana. Aseguró que en esos lugares las condiciones eran precarias, con alimentación insuficiente y un trato que calificó como degradante. “El trato de los guardias fue inhumano y muy racista”, afirmó, al señalar que las restricciones para comunicarse con su familia agravaron la situación emocional.
El joven también describió los traslados entre centros de detención y aeropuertos, en los que permanecía esposado de manos y pies durante varias horas. Según contó, pasó fechas importantes como su cumpleaños y la Navidad, encerrado, sin contacto cercano con sus seres queridos.
Tras ser deportado, regresó a Santander, donde fue recibido por su familia en el aeropuerto Palonegro y posteriormente en su vivienda, en medio de abrazos y muestras de alivio. Allí reiteró su llamado a visibilizar la situación de otros colombianos que continúan detenidos en centros migratorios estadounidenses. “Hay muchos que siguen allá pasando por lo mismo”, expresó.
El caso se suma a otras denuncias de migrantes latinoamericanos que han cuestionado las condiciones de detención y los procedimientos del ICE, especialmente en casos de personas sin antecedentes penales que terminan privadas de la libertad durante largos periodos mientras se resuelve su situación migratoria.
