SEMANA: Es la primera vez que entra en política electoral. ¿Qué lo motiva a intentar llegar al Congreso de la República?
Carlos Soler (C.S.): He visto cómo los miembros de la Fuerza Pública han sido maltratados durante los ascensos en el Congreso, y no hay una voz que los defienda. Los congresistas, basados en su fuero parlamentario, les dicen paramilitares, asesinos y mil cosas más, mientras no hay una voz con conocimiento en Derechos Humanos y DIH que los defienda.
Además, la inseguridad es uno de los temas principales en Colombia, faltan recursos, han desmontado todo el servicio de inteligencia de las Fuerzas Militares y la Policía. Se requiere un efectivo control político porque genera dolor el ángulo con el que se ha hecho.
SEMANA: ¿Los problemas de seguridad del país son culpa de la falta de recursos o los atribuye a un desinterés?
C.S.: Tienen un poco de ambas cosas. Lo primero que hizo Iván Velásquez cuando llevaba dos meses fue devolver 170 mil millones de pesos, asegurando que no necesitaba esos recursos. Luego, un año después, cuando se le pidió el escudo antidrones porque estaban asesinado a los soldados, dijo que no había recursos. Eso es un daño inducido.
Desmontaron la inteligencia de las Fuerzas Militares y la Policía, dejando al Estado como un oso gigante, pero ciego, mientras un montón de abejas lo pican. Sin inteligencia, no hay judicialización para individualización y capturas.
Destruyeron el programa de atención al desmovilizado, que funcionaba muy bien; dejaron los helicópteros en el piso, y rompieron la cuerda por el lado más débil: los técnicos terminaron siendo los malos, cuando es claro que el ordenador de gasto debe responder.
SEMANA: ¿Estos temas fueron errores provocados por la falta de experticia en seguridad o premeditados para generar una crisis de seguridad?
C.S.: Estoy totalmente seguro de que generaron la crisis. Hace tres años amanecimos, un primero de enero, con nueve decretos de cese al fuego. Con el ELN cesaron las operaciones ofensivas por decreto, también con las disidencias de Mordisco, las de Calarcá y las de Iván Márquez. Pasamos de tener una Farc, a tener cuatro.
El ELN, las AGC, Conquistadores de la Sierra y los diálogos sociojurídicos con Los Shotas y Espartanos en Buenaventura, y los que hicieron con las oficinas de Medellín.
Este es el momento en el que siguen sin explicarnos qué son los diálogos sociojurídicos. Además, pararon las operaciones ofensivas, dejando solo las defensivas, y redujeron el presupuesto del sector defensa.
SEMANA: Usted mencionó una fotografía de los grupos con los que el presidente ha entablado diálogos. ¿Con cuáles considera que sí es legítima la conversación desde la perspectiva del desarme de una guerrilla?
C.S.: Los delitos que admiten desde el Derecho Internacional Púbico y el DIH son rebelión, sedición y asonada. Aquí han estirado tanto la cuerda que metieron grupos con características narcotraficantes y de terroristas en búsqueda de la paz.
También lo forzaron con las Farc porque el Estatuto de Roma prohíbe negociaciones con criminales de guerra y delincuentes de lesa humanidad. A ellos los pasan como rebeldes, ¿quién dijo que para uno ser rebelde tiene que ser narcotraficante?
No creo que la nueva conformación del Congreso está jugando a darles estatus políticos a personas que son narcotraficantes y que reclutan niños.
SEMANA: Si llega al Congreso, ¿en qué quiere legislar para que se hagan cambios en esos asuntos?
C.S.: Tendríamos que armar una bancada fuerte con los partidos de centroderecha. El enemigo a vencer es la corrupción.
Como profesor de Derechos Humanos y de Derecho Constitucional, este es un tema en el que tenemos que legislar, fortaleciendo la fuerza militar y policial, recuperando la salud a través de auditorías que permitan pagar las facturas autorizadas para darle caja al sistema y ajustar a partir de eso la UPC; la Corte no se ha amarrado los pantalones para ordenar una medida de aseguramiento contra el ministro de Salud, pese a que él no ha cumplido sus órdenes.
Hay que evacuar las malas prácticas del Congreso y por eso llego sin maquinarias y sin estar rentado a nadie.
SEMANA: Ya mencionó a Iván Velásquez. ¿Usted cómo evalúa la gestión del ministro de Defensa, Pedro Sánchez?
C.S.: Pedro Sánchez es mi compañero, es un buen soldado, un piloto de combate al que nunca le vi tacha. Desde que éramos capitanes solo discutimos sobre la aviación del Ejército, porque él quería tenerla en la Fuerza Aérea.
Mucha gente lo critica por haber aceptado el cargo, pero yo lo entiendo, en su momento me pasó lo mismo cuando recibí la Secretaría de Seguridad de Cali.
Amigos del Centro Democrático y mi jefe, Juan Carlos Pinzón, me dieron mucho palo, pero era cuestión de hacerlo o dejar el tema en manos de un sociólogo que no iba a solucionar el tema.
A Pedro Sánchez lo han atacado mucho, yo no creo que sea un hombre corrupto, él está haciendo la tarea y, en lugar de tener a un ex M-19 o a un ex Farc, prefiero tener a una persona a la que le duelen los soldados.
Con los aciertos o desaciertos que pueda tener como ministro, con lo que intenta hacer con el poco recurso que le dan y con la resistencia que puede tener por ser de la Fuerza Aérea, es un buen soldado. Tiene mi cariño y mi respeto.

SEMANA: Habló de aciertos y desaciertos. ¿Cuáles?
C.S.: Pedro Sánchez acertó al denunciar la corrupción en los helicópteros M-17. Un desacierto ha sido no ejecutar con prontitud, coordinando con el Ministerio del Interior, los recursos del Fonsecon. Esos recursos están destinados para gastarse en temas de seguridad, están en poder del ministro Armando Benedetti y deben tener el visto bueno del ministro Sánchez.
Ese enfrentamiento ha generado que las fuerzas dejen de recibir miles de millones de pesos que se traducen en helicópteros para mando y control, inteligencia y en bienestar para el personal.
Es un desacierto, también, permitir que lo manoseen delegando a una viceministra como Angélica Verbel, que es abiertamente de izquierda. Eso es un mal mensaje para la tropa.
Otro desacierto es no haber apoyado el Fondo de Defensa Técnica del Ministerio, que está desfinanciado, donde Velásquez creó una burocracia con abogados del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo. Ellos eran quienes nos demandaban antes.
SEMANA: Usted mencionó a Juan Carlos Pinzón, trabajó directamente con él y es candidato a la Presidencia. ¿Tiene voto a la consulta presidencial?
C.S.: Yo soy disciplinado y el presidente del partido ha pedido no votar la consulta. Pienso en la democracia, que no se debe restringir, y la autonomía desde el constituyente primario, el pueblo, que no debe ser cooptada por maquinarias.
El pueblo tiene que decidir y, si usted me pregunta, Juan Carlos Pinzón es una persona absolutamente capaz, con una hoja de vida impresionante, muy férreo en las decisiones y bastante estricto como jefe, pero un jefe que sabe escuchar.

SEMANA: El Congreso legisla, pero no toma decisiones. ¿Cuáles considera deben ser los pasos que siga el próximo gobierno para que la seguridad en Colombia mejore?
C.S.: Lo primero que hay que hacer es un Plan Colombia porque para trabajar se requieren herramientas. Los soldados necesitan saber que el primer mandatario los quiere. Cuando veo que derriban un helicóptero, mueren 16 policías y el presidente no va al entierro, el mensaje es brutal. Pero, si se da de baja a un cabecilla de las Farc, hay dos días de trinos.
Más que helicópteros, fusiles o bala, hay que saber que se está del lado correcto de la historia y eso se llama la moral del combatiente.
El mensaje debe ser claro: a los grupos armados ilegales hay que doblegarlos, fortalecer los helicópteros, la inteligencia y llamar a actividad a unos oficiales excelentes a los que Gustavo Petro sacó por ideología.
