SEMANA: ¿Cómo ve el escenario político de cara a las presidenciales después de los resultados del 8 de marzo?
RUDOLF HOMMES: Voté por Claudia López. Ahora me cobrarán porque voté por Gustavo Petro y ahora Claudia López, por las mismas razones que respaldé al hoy presidente: para que se amplíen las oportunidades y haya un elemento socialdemócrata. No salió. Pensé que iba a estar triste, pero me conformó lo que pasó con Paloma Valencia. Queda uno tranquilo que haya alguien sensato con posibilidades.
SEMANA: ¿Le gustó la alianza de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo?
R.H.: Esa alianza le hace mucho bien a Paloma Valencia por razones casi que prácticas: le añade votos porque él trae una votación que nadie esperaba. También será difícil de manejar. El problema de Gustavo Petro con Francia Márquez se verá ahora entre Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo.

SEMANA: ¿Vislumbra problemas en ese matrimonio político?
R.H.: Él es una rueda suelta, es muy inteligente y tiene mucho peso personal. Oviedo, además, le añade a Paloma Valencia su conocimiento en redes sociales, es experto, un estadístico que entiende de economía. ¿Cuándo han visto a un director del Dane popular? Imagínese usted: una persona que se declara homosexual, solo, que el país no sabía quién era y en cinco años ya es presidenciable y está aportándole a otra presidenciable. Me parece una carrera muy interesante. Va a contribuir mucho si trabajan coordinadamente con Paloma. El peligro es que no lo hagan. Ahí los egos juegan.

SEMANA: ¿Cree que la decisión de Paloma Valencia de tener a Juan Daniel Oviedo de vicepresidente genere una desbandada de uribistas hacia donde Abelardo de la Espriella?
R.H.: No. Oviedo es conservador, es democrático, de derecha democrática. Y buena parte del Centro Democrático es demócrata de derecha. No es gente que va a cambiar la Constitución, no es gente que nos va a quitar la libertad. Él encaja en el ala más moderada del Centro Democrático. En el ala extrema probablemente sí incomode porque no les gustan los gais ni la gente independiente. Cualquier persona que sea distinta a ellos ya es considerada como comunista.
SEMANA: ¿En qué escenario queda hoy Abelardo de la Espriella?
R.H.: Es un candidato de derecha que tuvo un gesto para buscar un apoyo en la derecha moderada: buscó como fórmula vicepresidencial al exministro de Hacienda José Manuel Restrepo. Es una excelente decisión. No interprete esto como si yo fuera partidario de Abelardo, porque no lo soy, pero es algo muy sensato quitarse de encima el inri de que él es igual al presidente de El Salvador, Nayib Bukele. Ese inri ya no le sirve; solo le funcionó para hacerse conocer.
SEMANA: Vamos por partes, ¿qué tan fuerte ve a Iván Cepeda?
R.H.: Lo veo fuerte. El nombramiento de Aida Quilcué como su vicepresidenta lo hizo para dar una señal de fortaleza, casi como para desafiar. Quilcué, si algo tiene, es que es más radical que él. Abelardo de la Espriella, por ejemplo, nombró a José Manuel Restrepo y busca pasar de ser un extremista excesivo a tener un compañero de derecha, pero más bien conservador, que no es antidemocrático y que respeta la Constitución. Una alianza para suavizar la imagen. Iván Cepeda, con la escogencia de Quilcué como vicepresidenta, pretende molestar a Abelardo de la Espriella.

SEMANA: ¿Por qué?
R.H.: Es como para decirle: no le tengo miedo, le voy a hacer la guerra.
SEMANA: ¿Cree que le favorece a Cepeda la vicepresidencia de Quilcué?
R.H.: Sí, le suma. Le afianza su imagen de izquierdista radical. Aida Quilcué es histórica. Recuerde las guerras entre indígenas y patriarcas en Cauca, y todos los patriarcas eran de la familia de Paloma Valencia. Es un mensaje agresivo. Y un mensaje a la izquierda tradicional donde les dice: “Yo soy uno de ustedes y no nos vengan con los Roys y los Benedettis; esa gente no pertenece acá”.

SEMANA: Sea quien sea el presidente(a), no le tocará fácil. En caso de que gane la derecha, ¿qué tendrá que hacer para enfrentar a la izquierda que buscará generar desorden desde las calles?
R.H.: Cualquiera que gane la presidencia tendrá que ser político, tendrá que buscar alianzas, ganarse a una buena parte de la población y eso no será tan fácil porque, por lo menos, los más pobres ya los tienen capturados Iván Cepeda y Gustavo Petro. Me parece que no la tienen fácil. Tendrá que ser un Gobierno firme, pero muy democrático y con una agenda social importante, pero muy costosa. Y cuando uno habla con algunos de ellos (economistas que están en las campañas), dicen que lo primero que hay que hacer es cortar el gasto público. Uno encuentra muchas formas de recortar gastos, pero soy muy dudoso de que tengan razón porque todo lo que vamos a recortar con esos nombramientos que hizo Gustavo Petro, vamos a tener que meterlo a seguridad y salud.
SEMANA: ¿Cómo vio el nuevo Congreso?
R.H.: Muy paritario. A cualquiera le toca hacer una alianza porque no hay remedio. Al que más fácil le queda es al radical, Iván Cepeda, en caso de llegar a la presidencia, porque llega con un grupo bastante fuerte. A los que no son de izquierda les costará un poco más de trabajo. Van a tener que negociar con mucha gente y con personas que llevan muchos años negociando y cobran muy caro.

SEMANA: Se quemaron varias figuras en su llegada al Congreso, entre ellas María Paz Gaviria, la hija del expresidente César Gaviria.
R.H.: Ella no es política y eso explica por qué no ganó; sí tiene un papá muy importante, pero creo que él, con su buen sentido, que siempre lo sorprende a uno, no la apoyó y seguramente ella lo sabía. La apoyó porque la dejó entrar al partido, pero no le puso los votos, pero la dejó probarse. Ella es una persona muy inteligente.
SEMANA: ¿Y Gaviria tiene los votos?
R.H.: Para poner a una hija en el Senado, claro que sí.
SEMANA: ¿Cómo termina el Gobierno de Gustavo Petro?
R.H.: Bien para Petro, pero mal para nosotros los colombianos.
SEMANA: Usted es economista, ¿cómo evalúa el Gobierno?
R.H.: No me gusta calificar, soy como los del sindicato de maestros, abajo las calificaciones, pero no me sorprendió. A pesar de que yo había votado por él en 2022 y esperábamos que fuera el nuevo Alfonso López Pumarejo, resultó siendo el nuevo (Juan Domingo) Perón tropical. Hay una parte importante de la población que le reconoce y lo sigue, y es la que aparece en las encuestas votando probablemente por Iván Cepeda. Hizo mucho daño: destruyó un sistema de salud que más o menos funcionaba. El sistema, reitero, venía funcionando, cojeando, con defectos, pero uno llegaba a las IPS y lo atendían. Ahora, con todas las burradas que han hecho, ha conducido a un sistema convulsionado. Es algo que no me explico.

SEMANA: Dice que Petro termina como una especie de Perón tropical. ¿Cómo así?
R.H.: Porque Perón, al principio de su carrera política, inició a manifestarse en favor del pueblo raso y Petro hizo lo mismo. No ha hecho sino hacerse el adalid de la gente pobre, de los marginados, de los ninis, como dice Francia Márquez. Petro nos puso a todos en jaque, pero acabó con la salud, está acabando con la economía, a pesar de que hay unas cifras que nos despistan.
SEMANA: ¿Sigue arrepentido de haber votado por Gustavo Petro?
R.H.: No estoy arrepentido; cuando lo hicimos, fue de buena fe. Me siento desilusionado porque hubiéramos podido estar hablando en este momento de cambios muy importantes, aunque lo que teníamos no era una maravilla. Si logramos movernos ahora hacia una mejor sociedad, tendríamos un chance.
SEMANA: ¿Votará por Iván Cepeda?
R.H.: No. No he definido mi voto, pero conozco a Iván Cepeda. Lo respeto, pero le tengo miedo.
SEMANA: ¿Por qué?
R.H.: Porque él es muy serio y va a tratar de hacer una república radical y comunista en Colombia. Él es revolucionario y nos va a meter en líos si gana la presidencia.
