La polémica fotografía del congresista Miguel Polo Polo aplicando bronceador en los hombros de la exprecandidata presidencial María Fernanda Cabal, en vacaciones, a orillas del mar y en un hotel privado donde estuvo la familia de la política del Centro Democrático en 2022, quedó atrás. Hoy Polo Polo y Cabal no se saludan. Ni siquiera se miran cuando se cruzan en los pasillos del Congreso.
La relación estalló en mil pedazos cuando Polo Polo, sin dudarlo, se unió a la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella y dejó abandonada a Cabal, quien pretendía ser la candidata única del uribismo. En el equipo de la hoy senadora se habló de “traición”, “duelo”, “dolor” y “deslealtad”.
A comienzos de septiembre de 2025, Polo Polo se lanzó a los brazos de De la Espriella. Tres meses después, Cabal no parece superarlo.
Este 16 de diciembre, en diálogo con SEMANA, confesó que le “dolió más la deslealtad de Polo Polo” que la derrota por parte de Paloma Valencia en la elección interna de su partido. Ella, con la franqueza que la caracteriza, contó que él “le puso los cachos”.

Polo Polo trató de enderezar su relación con Cabal.
La llamó, la buscó, tendió puentes e intentó conversar con ella y explicar lo ocurrido, pero no lo consiguió. Una persona cercana a ambos le narró a este medio que él le envió un mensaje vía WhatsApp y se regó en verso y prosa tratando de alinear la amistad. No lo consiguió.
Al contrario, Cabal, con su temperamento fuerte, le disparó varios misiles y le sostuvo lo que ha dicho en público: que la curul a la Cámara se la debía a ella, que lo había apoyado en sus procesos judiciales, que le ayudó a blindar los votos en los escrutinios cuando casi pierde su escaño en el Congreso, le recordó el préstamo de un apartamento en Chapinero, en Bogotá, entre otras.

SEMANA buscó a Miguel Polo Polo y solo habló del “cariño”, “aprecio” y “respeto” hacia María Fernanda Cabal; dijo que no se iba a prestar para “chismes” y “comentarios” que lo enfrentarán con ella y le terminarán haciendo un daño a la derecha, como pretende la oposición.
No obstante, una persona cercana a Polo Polo, quien conoció la amistad y la confianza que existía entre él y Cabal, le narró a SEMANA que la ayuda fue mutua.
Habló de la imagen que tenía la exprecandidata presidencial antes de relacionarse con el congresista: “Alejada”, “clasista”, “racista” y “homofóbica”. Y su cercanía con él —precisó la fuente— le ayudó.
Polo Polo es un muchacho de pueblo, de estrato 2, que le aplica bronceador en un paseo mientras ella luce su traje de baño y que ha dicho públicamente que es bisexual. Al menos, así se lo reconoció a SEMANA el 26 de agosto de 2023. “Eran un equipo”, narró la fuente.
Mientras ella dice públicamente que ayudó a graduar de la universidad a Polo Polo, su equipo más cercano cuenta que, realmente, ella ayudó a pagar la mitad de uno de los semestres.
Miguel Polo Polo no desconoce que Cabal le colaboró con sus procesos jurídicos de pérdida de investidura, pero también habla de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, quien lo defendió gratis.

La amistad entre ambos está minada. Y hubo varias razones, según estableció este medio.
Ella —según cuentan en la UTL de Polo Polo— sugirió el nombre de Andrés Felipe Arcos para trabajar con el congresista, pero él se convirtió en un acérrimo enemigo del líder de las negritudes.
Incluso, lo responsabilizan de la ruptura entre Polo Polo y el Consejo Comunitario o movimiento afrodescendiente al que perteneció él.
Polo Polo retiró de su UTL a Arcos un mes después en medio de fuertes tensiones internas y Cabal, al parecer, no tomó partido ni respaldo al parlamentario. Eso le generó molestia.
SEMANA indagó y conoció que Polo Polo habló del tema con Juan José Lafaurie, el hijo del Cabal, con quien también son amigos. La charla fue cordial, pero no volvieron a conversar.
