El expresidente Gustavo Petro ha recibido la solidaridad de la izquierda, sectores progresistas y su equipo de máximos colaboradores que lo acompañaron en su gobierno porque fue rechazado por un grupo de ciudadanos del conjunto Sierras del Moral, en Bogotá, que se opusieron a que él viviera a escasos metros de ellos. Uno de los argumentos es que el líder del Pacto Histórico hace parte de la lista OFAC de Estados Unidos.
Quien salió en defensa del expresidente fue su exministro de Justicia, Augusto Ocampo, quien dijo que lo ocurrido “es sencillamente vergonzoso”.
“Los firmantes reconocen que no existe condena penal, que la lista OFAC no prohíbe arrendar una vivienda en Colombia y que ni siquiera saben si existe una negociación. Entonces, ¿por qué publican este comunicado? Para sembrar miedo, presionar al propietario y hacer sentir que Gustavo Petro no es digno de vivir en ese conjunto”, dijo.

Ocampo también les dijo: “No tengan la cobardía de insinuar que Petro representa un peligro para la seguridad y la convivencia y después esconderse detrás de una frase diciendo que no le atribuyen delitos. El daño ya está hecho: todo el comunicado fue escrito para señalarlo, estigmatizarlo y tratarlo como si fuera un delincuente…“.
Una decisión administrativa de Estados Unidos —añadió— no convierte a un colombiano en un paria dentro de su propio país.
“Washington no decide quién puede tener una vivienda en Colombia y mucho menos un grupo de vecinos puede arrogarse ese derecho. Una copropiedad no es un tribunal y sus residentes no son jueces. Si Petro celebra legalmente un contrato y cumple las normas del conjunto, nadie puede pretender expulsarlo antes de que llegue por su nombre, por sus ideas políticas o porque simplemente les incomoda tenerlo como vecino”, afirmó Ocampo.

A su juicio, “lo que realmente amenaza la convivencia no es que Petro viva allí. Lo peligroso es que algunas personas crean que pueden escoger quién merece ser su vecino y quién debe ser tratado como un indeseable. Este comunicado no demuestra prudencia ni responsabilidad. Demuestra intolerancia, prejuicio y una enorme mezquindad. Por más palabras jurídicas que utilicen para disimularlo, esto tiene un nombre muy claro: discriminación y persecución política”.

Gustavo Petro no se ha quedado callado frente a esta controversia.
A través de su cuenta oficial de X, el expresidente los llamó “supuestos vecinos” y dijo que “tienen que ser muy brutos para no leer en internet la traducción de la ley OFAC de los Estados Unidos y no darse cuenta de que solo es para personas de los EE. UU.”.
Y añadió: “Yo no he pensado vivir en Sierras del Moral. Ni he ido, ni la he visitado últimamente, ni quiero que me arrienden allí y menos comprar una casa hecha porque no me alcanza el dinero. Venderé la mía algún día y de lo que tenga derecho de esa casa haré otra de menos espacio porque ya mis hijos e hijas viven en otras partes y deben ser libres para vivir donde quieran”.
