Para algunas personas con una enfermedad grave de la válvula mitral, una cirugía a corazón abierto puede representar un riesgo considerable.
Una tecnología desarrollada inicialmente en Israel busca cambiar esa situación: introducir una nueva válvula mediante un catéter, sin necesidad de abrir el tórax.

¿Cómo se reemplaza una válvula sin abrir el pecho?
La propuesta fue desarrollada inicialmente por Innovalve Bio Medical, una compañía surgida del ecosistema de innovación del Sheba Medical Center, en Israel.
Según informó el propio centro médico, la empresa desarrolló una válvula mitral artificial, diseñada para ser implantada mediante un procedimiento mínimamente invasivo.
La intención es reemplazar una válvula enferma desde dentro del cuerpo, evitando la apertura del tórax propia de una cirugía cardíaca convencional.
Y ese cambio puede ser especialmente relevante para determinados pacientes.
La válvula mitral se encuentra entre la aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo.
Su función es permitir que la sangre avance hacia el ventrículo y evitar que regrese hacia la aurícula.
Cuando esta válvula deja de funcionar correctamente puede producirse una insuficiencia mitral, en la que parte de la sangre se devuelve hacia la aurícula.
Dependiendo de la gravedad, esta enfermedad puede generar síntomas como falta de aire, cansancio y limitaciones para realizar actividades cotidianas.
En algunos pacientes es necesario reparar o reemplazar la válvula.
El problema es que no todos tienen las mismas condiciones para enfrentar una operación cardíaca convencional.

¿Cómo funcionaría el nuevo procedimiento?
Aquí está uno de los aspectos que más puede interesar a los pacientes: la intención es llegar hasta el corazón utilizando un catéter, en lugar de abrir el tórax.
El sistema Innovalve es una prótesis diseñada para ser implantada por vía transcatéter. Estudios publicados sobre el desarrollo explican que el dispositivo cuenta con mecanismos destinados a fijarlo en la posición de la válvula mitral y mantener la prótesis estable una vez desplegada.
En términos sencillos, el objetivo es introducir el dispositivo mediante un acceso vascular, llevarlo hasta el corazón y desplegar allí la nueva válvula.
Esto podría representar una diferencia importante para determinados pacientes porque evitaría la apertura del tórax asociada con una cirugía cardíaca convencional.

¿Quiénes podrían ser candidatos?
La tecnología está siendo estudiada precisamente para pacientes con enfermedad de la válvula mitral que pueden tener un riesgo elevado frente a una intervención quirúrgica tradicional.
Los estudios iniciales incluyeron personas con insuficiencia mitral degenerativa o funcional y evaluaron aspectos como la seguridad del procedimiento, el funcionamiento de la prótesis y la reducción de la insuficiencia mitral.
Sin embargo, esto no significa que cualquier persona con una enfermedad de la válvula mitral pueda recibir el procedimiento.
La anatomía del corazón es determinante. En los primeros estudios, algunos pacientes fueron descartados por factores anatómicos.
Entre ellos, el riesgo de obstrucción del tracto de salida del ventrículo izquierdo o características del anillo de la válvula.
Por eso, la eventual indicación debe establecerla un equipo especializado después de realizar estudios de imagen y analizar individualmente los riesgos y las alternativas disponibles.
La tecnología aún necesita completar su evaluación clínica para establecer con mayor precisión cuáles son sus beneficios, sus riesgos y qué pacientes pueden obtener mejores resultados.
