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Nueva EPS: ¿qué dicen y qué no dicen sus estados financieros? ‘Así vamos en salud’ explica el crítico panorama

El exministro Augusto Galán, director de Así Vamos en Salud, analiza los estados financieros que entregó la Nueva EPS. Asegura que el sistema de salud es un paciente con falla multisistémica y habla de lo que espera del Gobierno de Abelardo De La Espriella.

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18 de julio de 2026 a las 2:07 a. m.
El exministro Augusto Galán, director de Así Vamos en Salud, analiza los estados financieros que entregó la Nueva EPS.
El exministro Augusto Galán, director de Así Vamos en Salud, analiza los estados financieros que entregó la Nueva EPS. Foto: SEMANA

SEMANA: La Nueva EPS llevaba casi tres años sin presentar estados financieros. ¿La entrega de esa información es una buena noticia?

Augusto Galán: Ha sido muy negativa esa demora en presentar estados financieros. Lo que entregaron es una información que no corresponde a unos estados financieros validados por las entidades competentes. No es claro si la revisoría fiscal avala esos informes y esos resultados. Tampoco han sido oficialmente reportados por la Superintendencia Nacional de Salud, que es la fuente oficial. Los datos que nosotros revisamos son los ya validados por esa entidad. Sin embargo, es una buena noticia en el sentido de que, al fin, tenemos algún tipo de información. La Nueva EPS ha sido un agujero negro que han tratado de ocultar.

La Nueva EPS ha sido un agujero negro que han tratado de ocultar.
La Nueva EPS ha sido un agujero negro que han tratado de ocultar. Foto: FOTO: ESTEBAN VEGA LA-ROTTA-SEMANA

SEMANA: ¿Qué conclusiones se pueden sacar de la información preliminar que presentaron? ¿Estamos ante una necropsia?

A.G.: En términos sencillos, la primera conclusión es que la Nueva EPS está gastando más de lo que recibe. Lo que muestran esos estados financieros son pérdidas operacionales de alrededor de 400.000 millones de pesos en 2024, que podrían ser peores en 2025. De hecho, fuentes extraoficiales mencionan que podrían llegar a 600.000 millones de pesos mensuales. No es una necropsia. No estamos ante un cadáver. Pero sí son los síntomas de un paciente que está muy grave. Sin embargo, no parece que este Gobierno vaya a hacer pública toda la información. El nuevo Gobierno tendrá que establecer cuál es la realidad de esta y de las demás EPS intervenidas.

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SEMANA: ¿Qué significan esas cifras tan dramáticas, como tener 22 billones de pesos de deuda y casi 5 billones de pérdidas?

A.G.: Esas cifras financieras reflejan algo que se había venido advirtiendo. Son una radiografía que confirma lo que usuarios, pacientes, gremios, centros de pensamiento como Así Vamos en Salud, la misma Corte Constitucional y la Contraloría General de la Nación habían señalado: la Unidad de Pago por Capitación (UPC) es insuficiente.

Para dar una explicación sencilla, la UPC es el recurso fundamental que reciben las EPS y, a través de ellas, el Sistema General de Seguridad Social en Salud, y sus distintos agentes obtienen la liquidez para operar. El sistema de salud es como un organismo: ese flujo de recursos, ese flujo sanguíneo, tiene que llegar de manera suficiente, adecuada y oportuna a todos los órganos para que el paciente, que es el sistema, funcione correctamente. Los recursos ingresan por las EPS, pero, si no ingresan en la cantidad necesaria, no hay liquidez suficiente. Eso es exactamente lo que está ocurriendo.

SEMANA: Usted nos dijo hace poco que la Nueva EPS estaba en riesgo de colapso. Tras analizar esta información, ¿sigue pensando lo mismo?

A.G.: Yo creo que el sistema de salud está en cuidados intensivos. Es un paciente con falla multisistémica, en estado grave y muy delicado. Esa falla multisistémica se expresa de muchas maneras. Si uno hiciera una analogía, podría decir que hay una falla respiratoria porque existen problemas de acceso. Hay un incremento desmesurado en las peticiones, quejas y tutelas como nunca antes habíamos visto en el sistema de salud. En 2025 hubo más de 2 millones de peticiones y más de 300.000 tutelas.

También hay una falla circulatoria por lo que ya mencioné: no hay liquidez. Las cifras de la Nueva EPS son impactantes en todos los niveles.

SEMANA: Denos algunos ejemplos.

A.G.: Como usted mencionaba en su pregunta, en 2024 había un patrimonio negativo de entre 18,8 y 18,9 billones de pesos, al que ahora se suman otros 11 billones, de acuerdo con estos datos. Debo hacer una aclaración: esa información corresponde a 2024. La Nueva EPS aún no ha presentado los estados financieros de 2025 y mucho menos los de 2026. Por lo tanto, la situación podría ser mucho peor.

La pérdida patrimonial de la Nueva EPS estaría bordeando, teóricamente, los 30 billones de pesos. Y, si seguimos con la comparación con un paciente, también habría una falla renal porque existe retención de pagos y una enorme cartera vencida. Con corte a marzo de 2026, estamos hablando de una cartera de 41,5 billones de pesos, de la cual el 92 por ciento corresponde a cartera vencida y no corriente. Eso afecta a toda la cadena: clínicas, hospitales, laboratorios y proveedores de medicamentos. Y, si me permite continuar con la analogía, también hay una falla en el sistema nervioso.

“La pérdida patrimonial de la Nueva EPS estaría bordeando, teóricamente, los 30 billones de pesos”.
Augusto Galán aseguró que “la pérdida patrimonial de la Nueva EPS estaría bordeando, teóricamente, los 30 billones de pesos”. Foto: FOTO: JUAN CARLOS SIERRA-SEMANA

SEMANA: ¿Por qué?

A.G.: Porque hay una gobernanza debilitada. Existe una pérdida de credibilidad en el Gobierno, una institucionalidad resquebrajada y una centralización de decisiones en el ministerio, acompañada de una fragmentación en la operación del sistema. En fin, hay una enorme inestabilidad institucional.

Y, por último, existe una inflamación sistémica, que es la pérdida generalizada de confianza en el sistema de salud. Si uno observa el sistema como un todo, uno de los órganos más afectados es la Nueva EPS. No se sabe si existen posibilidades de salvarla o si definitivamente habrá que liquidarla, porque eso depende, en gran medida, de conocer con certeza qué está ocurriendo en el interior de esa entidad.

SEMANA: ¿De qué manera estos estados financieros develan la necesidad de repensar las intervenciones a las EPS?

A.G.: Lo dijimos muchas veces: las intervenciones no son una solución y mucho menos cuando se realizan con el propósito de acabar con las EPS. Aquí nunca hubo la intención de mejorar la situación de las entidades intervenidas.

Estas EPS requieren una gerencia mucho más efectiva, eficiente y transparente. El problema no era simplemente nombrar interventores, eliminar los órganos de gobierno de las entidades, dejarlas sin junta directiva y concentrar todas las decisiones en una sola persona. Ese modelo ya había fracasado y aquí estamos viendo que volvió a fracasar.

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La gestión operativa y la gestión técnica de las EPS, es decir, la gestión del riesgo en salud y del riesgo operativo, son fundamentales. Si no existe una buena gerencia, nunca habrá recursos suficientes. No se trata de acabar con las EPS. Como le dije, cuando un paciente presenta una falla multisistémica, lo primero que hay que hacer es estabilizarlo y no pensar en practicarle una cirugía mayor que pueda deteriorarlo aún más y conducirlo a la muerte.

Aquí el paciente es el sistema de salud y lo primero que hay que hacer es estabilizarlo antes de pensar en reformas estructurales.

SEMANA: Aún no se ha designado al ministro de Salud del nuevo Gobierno, pero es claro que será un funcionario que recibirá una catástrofe. ¿Qué le recomendaría a la persona que se suba a ese potro?

A.G.: Esperamos que el Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella nombre a una persona con un profundo conocimiento del sector. Parte de las decisiones desafortunadas que adoptó el Gobierno saliente fue desconocer la capacidad técnica y la experiencia de muchos actores, entre quienes hay personas extraordinarias, con enorme conocimiento y capacidad.

Uno de los grandes logros del sistema en los últimos 30 años ha sido el capital humano que se ha desarrollado, no solo en la prestación clínica y la operación de los servicios, sino también en la gestión administrativa y en el conocimiento de los sistemas de salud.

Hoy se necesita una persona con todas esas cualidades técnicas, pero también con vocación de diálogo, apertura y reconocimiento del amplio conocimiento que existe en el sector salud, basado en la evidencia y con respeto por la Constitución y la ley. Con ese liderazgo, el sistema de salud podrá recuperarse muy pronto.

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El exministro de Salud Augusto Galán aseguró que el próximo Gobierno recibirá un sistema de salud en estado crítico y recomendó priorizar el diálogo, la gestión técnica y la recuperación de la confianza institucional. Foto: NICOLAS LINARES

SEMANA: ¿Cómo se sale de esta crisis en la que se encuentra el sector?

A.G.: Yo creo que salimos de esta crisis tan profunda con ese cambio de liderazgo y con la vocación de pensar, fundamentalmente, en lo que más convenga a los usuarios y pacientes. Eso, inevitablemente, también es lo que más les conviene a la estabilización y al fortalecimiento de un sistema de salud que hemos construido entre muchas personas y muchos sectores.

Colombia debe cumplir el mandato constitucional de garantizar, en la mayor medida posible, el derecho fundamental a la salud para toda la población.