Barranquilla sería la sede del Gobierno del presidente electo de Colombia, Abelardo De La Espriella, y no Bogotá, como tradicionalmente ha ocurrido. Esa posibilidad ha tomado fuerza, lo que ha generado grandes expectativas en el Caribe colombiano.

El alcalde de la ciudad, Alejandro Char, en entrevista con el director de SEMANA, Yesid Lancheros, sostuvo que se busca un espacio desde donde el Tigre pueda permanecer junto a su equipo en la Arenosa. “Eso es lo que yo también he escuchado, que están buscando espacios en Barranquilla para estar más tiempo acá”, contó Char. El mandatario distrital sostuvo que la presencia del presidente electo y parte de su equipo de trabajo hará que la ciudad tenga un mayor alcance a nivel nacional y mundial.
“Sería una bendición para nosotros; todas las bendiciones, toda la alegría para nuestra gente tener al presidente muy cerca. Insisto, no solo para Barranquilla, sino para La Guajira, Córdoba, Sucre, Cesar, San Andrés. Tener un presidente muy cerca de ellos es una posibilidad. Transportarse a Bogotá no es fácil; es perder un día o dos días por el tráfico. Entonces, Barranquilla está muy cerca de todo el Caribe y de toda la periferia colombiana. Entonces, es una noticia divina que yo, como alcalde, y todos los barranquilleros recibiríamos con semejante alegría”, agregó.
SEMANA conoció que De La Espriella tendría su despacho en una unidad militar en Barranquilla y que varias sedes fueron descartadas en medio del análisis que realizó el equipo de seguridad.

“Hubo varios puntos que se tuvieron en cuenta, como la Casa Catinchi, la Aduana, entre otros, pero se fueron descartando por estrictas razones de seguridad del señor presidente electo y el equipo que lo acompaña”, contó una fuente.
Sin embargo, precisó que no descartan que en las instalaciones de la Aduana en Barranquilla se encuentre el equipo más cercano del presidente electo.
“El edificio de la Aduana ya lo están desocupando porque había allí varias oficinas de la Cámara de Comercio de Barranquilla, pero se han ido moviendo las personas para que esté a disposición del equipo del presidente De La Espriella. Hay que esperar los detalles y los anuncios oficiales”, agregó la fuente.

El edificio de la Aduana es una joya patrimonial de Barranquilla donde funciona una biblioteca pública, entre otros aspectos clave de la cultura en el Caribe, y está situado sobre la Vía 40, a pocos metros del río Magdalena, y tiene más de 100 años de historia. Esta edificación se erige como uno de los pocos símbolos permanentes del pasado glorioso de la capital del Atlántico.
Este medio pudo establecer que a la ciudad llegarán más integrantes de las Fuerzas Militares y de Policía con el fin de poder robustecer la seguridad y los esquemas de protección de los funcionarios del Gobierno.

Sin antecedentes
Luis Fernando Trejos, profesor de la Universidad del Norte, dijo en conversación con SEMANA que la decisión representaría un ejercicio sin antecedentes de descentralización práctica del poder ejecutivo en Colombia.
“Hay una expectativa de mejora de las condiciones del Caribe, pero lo que hay que entender es que esto no va a ser de un día para otro ni de la noche a la mañana. Sin lugar a dudas, tanto alcaldes como gobernadores van a tener mucha más cercanía y llegada con la Presidencia, y quizás eso permita agilizar algunos de los procesos administrativos del país”, detalló.

Sin desconocer los avances que ha tenido desde varios aspectos, Trejos señaló que uno de los principales retos del presidente electo es poder demostrar que el Ejecutivo puede funcionar desde el Caribe.
“Estamos frente a un ejercicio de descentralización práctica del poder ejecutivo en Colombia, pero esa descentralización trae unos desafíos, dentro de los cuales se destaca demostrar que se puede gobernar o administrar eficientemente a Colombia estando por fuera de Bogotá”, agregó.
Trejos sostiene que la llegada permanente del presidente obligaría al Estado a fortalecer varios frentes estratégicos para garantizar el funcionamiento de la Presidencia.

“El hecho de que se establezca una presidencia alterna en la ciudad demanda la creación de unas condiciones básicas para que el ejercicio del poder se pueda realizar sin contratiempos. El presidente no puede estar en una ciudad con altos niveles de inseguridad, por lo que veremos una mayor inyección de capacidad y recursos relacionados con la seguridad. También habrá exigencias sobre los servicios públicos, especialmente el suministro de energía, y sobre la movilidad, porque será necesario contar con vías más rápidas para quienes deban reunirse con el presidente”, sostuvo.
Por otro lado, Alejandro Blanco, politólogo y profesor de la Universidad Libre, explicó que es clave que el Gobierno nacional pueda superar el desafío estructural que se les viene por la descentralización.
“Lo primero que hay que mencionar es que el sistema político colombiano está centralizado. No es una cuestión estrictamente geográfica, sino estructural. La gran pregunta es cómo se materializa gobernar desde Barranquilla y no desde Bogotá”, señaló.

El académico insiste en que los ministerios y grandes entidades continúan ubicados en Bogotá, aunque reconoce que las herramientas tecnológicas facilitan parte del ejercicio administrativo.
“Las grandes instituciones y los ministerios están en Bogotá. Ese es uno de los principales desafíos a los que se enfrentaría el presidente electo. Hoy existe una mayor interconectividad que podría solucionar parte del problema, pero siguen existiendo elementos simbólicos muy importantes, como la presencia frecuente en la Casa de Nariño”, indicó.
Blanco recordó el mandato del presidente Rafael Núñez, quien hizo un ejercicio parecido al planteado por el hoy electo mandatario de los colombianos. “Rafael Núñez ya gobernó desde Cartagena. Eso no rompió completamente el centralismo, pero sí permitió otra lógica del ejercicio del poder. Sin embargo, desde la Constitución de 1991 sería un hecho completamente inédito”, explicó.
Para el profesor, la discusión no se limita a definir una oficina presidencial en Barranquilla, sino a resolver aspectos relacionados con la administración del Estado, la conducción de las Fuerzas Militares y la representación internacional del país.
“No creo que sea, como tal, una segunda sede. Sería más bien un lugar de respaldo, porque definitivamente Bogotá sigue siendo el centro del poder. Barranquilla puede convertirse en un activo estratégico para este Gobierno”, finalizó.
Desde el equipo de Abelardo De La Espriella no se ha oficializado la instalación de Barranquilla como la segunda sede del Gobierno, pero lo que sí se ha dado es una conversación al respecto de lo que generaría y lo que implicaría esta descentralización del Ejecutivo.
