La barranquillera Carolina Ruiseco lleva más de dos décadas vinculada a la industria global del lujo. Tras trabajar en L’Oréal y durante 14 años en LVMH, grupo propietario de marcas como Dior y Louis Vuitton, decidió regresar a Colombia para emprender un proyecto propio junto a su sobrina Sofía.
El resultado fue Cese, una marca de bolsos y accesorios nacida en Barranquilla hace apenas unos meses y cuya propuesta busca combinar diseño, funcionalidad, materiales responsables y una visión contemporánea del lujo.

Más que replicar las fórmulas de las grandes casas de moda, la empresaria quiso construir una identidad que dialogara con la artesanía, el diseño y el estilo de vida actual. Su experiencia en la industria internacional terminó por convertirse en la base para crear una marca con sello colombiano, pero con vocación global.
El origen de Cese no estuvo en una oficina de diseño ni en una estrategia comercial. Surgió de una conversación familiar en la casa de la madre de Carolina Ruiseco, una mujer de 91 años acostumbrada a coser, bordar y transformar materiales con sus propias manos.
De esa escena cotidiana surgió la idea de fabricar bolsos. El nombre también conserva ese espíritu familiar: Cese reúne las iniciales de Carolina y Sofía, pero también juega con el nombre de su madre y con una palabra sencilla que transmite cercanía.

“Mi mamá sacó un cuaderno, dibujó un bolso y yo dije que el proyecto debía seguir una filosofía muy sencilla. Queríamos un proyecto familiar, fácil de entender, fácil de llevar. Hacer una cartera no es fácil, pero la palabra ‘fácil’ quedó en el ADN de Cese porque queríamos que fuera fácil de entender, fácil de usar y también accesible y sostenible”, explicó Ruiseco a SEMANA.

Esa idea terminó por definir la filosofía de la marca: acercar el diseño a un público amplio sin renunciar a la calidad. Para Ruiseco, el lujo no debe entenderse como exclusividad absoluta, sino como una experiencia que conserve sus códigos, pero que permita a más personas acceder a productos bien concebidos.
La visión también está marcada por una preocupación ambiental que la acompaña desde hace años. Incluso antes de que el reciclaje se convirtiera en una conversación central dentro de la moda, la empresaria ya impulsaba iniciativas relacionadas con la reutilización de materiales dentro de la industria del lujo.

Textiles europeos y fabricación colombiana
Si algo distingue a Cese es la importancia que concede a los materiales. Aunque la marca utiliza pieles naturales y baquetillas similares a las empleadas por grandes casas europeas, el verdadero protagonista es el textil.
Lejos de asociarlo únicamente con bolsos de playa o productos estacionales, Ruiseco reivindica el textil como un material sofisticado y profundamente ligado al universo del lujo.
“El textil existe en todas las grandes marcas de lujo. Siempre he estado enamorada de los textiles y también de la decoración. Cuando ves una casa, descubres que todo está construido alrededor de los textiles: los muebles, los cojines, las cortinas. Creo que el color aporta un lenguaje muy particular, incluso más que la piel”, afirmó.

La marca trabaja con dos líneas de materiales. Una incorpora lonas de algodón orgánico certificadas bajo los estándares de la Unión Europea y la otra aprovecha excedentes de reconocidas casas europeas de decoración y moda, que adquieren una segunda vida dentro de las colecciones de Cese.
A ello se suman reatas italianas de alta calidad y pieles naturales con tratamientos mínimos. Aunque las materias primas provienen de Europa, el producto final es completamente colombiano.
“Todos nuestros materiales son europeos y el made in es 100 % colombiano. Ya encontramos dos centros de producción en Colombia. Queremos ser la primera marca de accesorios en Colombia y que cuando alguien piense en comprar una cartera, diga: ‘Voy a Cese’, como quien piensa en un Louis Vuitton colombiano”, señaló.


La funcionalidad también hace parte del ADN de la marca. Sus principales modelos, como Lilita y Paloma, fueron diseñados para responder a las necesidades del uso diario: bolsos livianos, de diferentes tamaños, con cierre completo y capacidad suficiente para acompañar la rutina sin sacrificar la estética.
La primera colección está inspirada en la Riviera Francesa, una propuesta que invita a “viajar sin hacer la maleta”, un concepto que resume la esencia creativa de Cese.
Tras el lanzamiento de su primera colección, la marca asegura haber superado el 50 por ciento de las ventas proyectadas para la temporada durante sus primeras semanas de operación, impulsada principalmente por el comercio electrónico y el voz a voz de sus clientes.
Sin embargo, el proyecto apenas comienza. La siguiente etapa contempla nuevos destinos creativos, una colección inspirada en Colombia y la exploración de elementos culturales como el Carnaval de Barranquilla, sin caer en el folclor literal.

“Queremos tomar la esencia del Carnaval y convertirla en un lenguaje de diseño”, explicó Ruiseco durante la conversación con SEMANA, al revelar que ya trabajan en una cápsula inspirada en esta celebración para 2027.
La expansión también incluye nuevos mercados. Panamá será uno de los primeros destinos internacionales de la marca, mientras Colombia seguirá siendo el eje principal de su crecimiento.
En paralelo, la empresa analiza la apertura de espacios físicos. Aunque las ventas se concentran actualmente en la tienda en línea, Ruiseco considera indispensable que las personas puedan conocer el producto personalmente.

“Una marca no puede vivir solamente del internet. El mundo online sirve para descubrir una marca, pero después tienes que poner el producto en las manos de la gente. Sí queremos tener un punto físico; me encantaría tener una tienda en Cartagena y otra en Bogotá. Ese es un sueño que llegará cuando tengamos el capital necesario”, aseguró.

Mientras ese objetivo se concreta, Cese continuará apostando por experiencias presenciales mediante eventos y formatos pop-up, convencida de que un bolso sigue siendo una de las compras más emocionales dentro del universo de la moda.

Después de más de 25 años detrás de las grandes marcas del lujo europeo, Carolina Ruiseco decidió construir la suya propia. Una que habla desde Colombia, se fabrica en Colombia y aspira a demostrar que el diseño contemporáneo también puede contar historias locales sin perder vocación internacional.