A puertas de disputar su partido por el tercer puesto, la selección de Francia sigue conmocionada tras la eliminación en semifinales del Mundial 2026. Los Bleus se veían como favoritos al título y quedaron por fuera ante un planteamiento de España que rozó la perfección.


Con el paso de las horas se han conocido detalles íntimos sobre lo sucedido dentro del camerino francés. Según L’Equipe, los ánimos se caldearon desde el entretiempo cuando ya perdían 1-0 como consecuencia del penal de Lucas Digne sobre Lamine Yamal.
Ousmane Dembélé habría tomado la vocería en ese momento para criticar el trabajo de presión que estaban haciendo para contraarrestar al mediocampo español.
Dicha opinión no cayó bien entre sus compañeros. Según señala el medio francés, hubo cruce de palabras dentro del camerino y a Dembélé le recriminaron que no estaba cumpliendo con el plan de trabajo diseñado por Didier Deschamps.
Francia no corrigió los problemas que había identificado en el primer tiempo y en el arranque de la segunda mitad sufrió el segundo gol, que nació en los pies de Dani Olmo y terminó con una gran definición de Pedro Porro.

La crítica de Kylian Mbappé
El sentimiento generalizado en Francia es que no compitieron a la altura de las circunstancias. "Creo que no hicimos el partido que queríamos hacer, ni tácticamente, ni siquiera técnicamente, ni en el nivel global que ofrecimos. Y cuando no haces lo que se supone que debes hacer en una semifinal de un Mundial, no ganas”, declaró Kylian Mbappé al micrófono de M6.

El atacante del Real Madrid reconoció que los Bleus cometieron “demasiadas imprecisiones técnicas” como para conseguir “hacerles daño cuando teníamos que hacerles daño”.
“España ha seguido su plan, al que siempre se mantiene fiel: un equipo al que le gusta tener el control del balón, al que le gusta marcar el ritmo del partido. Nuestro objetivo era presionarles arriba para evitar que impusieran ese falso ritmo, porque en el control del juego son mejores que nosotros. Y no hemos conseguido hacerlo”, señaló.
Mbappé salió de la cancha visiblemente enojado y fastidiado por no haber podido disputar otra final de la Copa del Mundo. Este sábado tendrá la posibilidad de sacudirse, aunque el premio de consolación será el tercer puesto ante Inglaterra.
“Para nosotros era un sueño llegar a la final, dar a nuestro país la posibilidad de seguir soñando, de hacer historia (...) Cuando se gana, se gana con la cabeza alta; por eso, cuando se pierde, también hay que perder con la cabeza alta”, añadió, y reconoció que en el vestuario francés había “muchísima decepción”.

