Una nueva subvariante del covid-19 identificada en Estados Unidos ya circula en al menos 25 estados, según el monitoreo genómico de las autoridades sanitarias.

La variante ya circula en varios estados y está bajo vigilancia sanitaria
Las autoridades sanitarias de Estados Unidos han confirmado la detección y expansión de una nueva variante del SARS-CoV-2, identificada como BA.3.2, también conocida como cicada.
Esta ya ha sido rastreada en al menos 25 estados durante los primeros meses de 2026, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention).
De acuerdo con la vigilancia genómica citada por el CDC, esta variante fue detectada inicialmente en un viajero internacional en junio de 2025 y posteriormente identificada en muestras clínicas y de aguas residuales en distintas regiones del país.
Esto permitió confirmar su circulación comunitaria en expansión, aunque con niveles aún bajos de prevalencia.
Los datos recopilados por laboratorios estatales y federales indican que BA.3.2 ha sido hallada en estados como California, Nueva York, Texas, Florida, Illinois y otros territorios del noreste y sur del país.
El seguimiento se realiza principalmente mediante sistemas de vigilancia ambiental y secuenciación genética de muestras clínicas, una estrategia que permite detectar variantes incluso antes de que aumenten los casos en hospitales.
Según reportes del CDC citados en la investigación, la variante presenta más de 70 mutaciones en la proteína spike, la estructura que el virus utiliza para infectar células humanas, lo que ha generado especial atención en la comunidad científica por su posible impacto en la inmunidad.

Síntomas leves predominan y no hay aumento de hospitalizaciones
Pese a su perfil genético, las autoridades sanitarias han señalado que los síntomas asociados a BA.3.2 no muestran diferencias significativas respecto a otras variantes recientes de ómicron.
Los cuadros clínicos más comunes incluyen:
- Fiebre
- Dolor de garganta
- Congestión nasal
- Tos persistente
- Fatiga
- Dolor muscular
- Malestar general
Estos síntomas coinciden con los descritos por el propio CDC en sus guías generales sobre covid-19, que advierten que la enfermedad puede variar ampliamente entre pacientes y que algunas personas pueden incluso ser asintomáticas.
Hasta el momento, el CDC no ha reportado un aumento en la gravedad de los casos asociados a esta variante ni un impacto significativo en las hospitalizaciones.

Expertos citados en la vigilancia epidemiológica señalan que, aunque BA.3.2 presenta múltiples mutaciones, no hay evidencia concluyente de que cause una enfermedad más severa.
Lo anterior en comparación con otras subvariantes de ómicron que han circulado en los últimos años.
Los sistemas de vigilancia internacional han reforzado el monitoreo genómico precisamente para detectar cambios en la transmisibilidad, evasión inmunitaria y posibles impactos en la salud pública.
