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En la Baja California mexicana se encuentra Los Cabos, un lugar lleno de historia y paisajes mágicos

En Los Cabos los visitantes podrán conocer sobre las tradiciones mexicanas en todo su esplendor. Los paisajes espectaculares, las artesanías y la relajación total son parte de las buenas experiencias. Les contamos

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21 de marzo de 2026 a las 2:52 p. m.
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Viajar a Los Cabos suena a lujo, playas perfectas y experiencias exclusivas pero detrás de esa imagen la de resorts, experiencias personalizadas y paisajes casi irreales, también hay otra historia.

La de un destino que en pocas décadas se convirtió en uno de los lugares turísticos más importantes de México.

Este crecimiento acelerado ha transformado su geografía, su economía y su forma de habitar el territorio.

Porque mientras el turismo impulsa desarrollo, inversión y visibilidad internacional, también plantea contrastes que no siempre se ven a simple vista.

Entre lo local y lo global, entre la tranquilidad del paisaje y la presión de un destino en constante expansión.

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Mujer en la playa en Baja California Sur, México, a punto de hacer snorkel. Foto: Getty Images

Esta es una guía para disfrutarlo, sin perder ningún detalle.

Caminar por sus playas es, quizás, la forma más directa de empezar. En espacios como Veleros Beach Club, el sonido constante del mar, los veleros en el horizonte y una dinámica donde el descanso se convierte en el eje de la experiencia marcan el ritmo del lugar.

Elegir alojamiento tampoco es un detalle menor, es la base del viaje.

Lugares como el Tropicana Los Cabos apuestan por una mezcla entre comodidad contemporánea e identidad cultural.

Su propuesta retoma elementos de la arquitectura mexicana colores cálidos, materiales tradicionales y espacios abiertos los adapta a un turismo que busca confort sin perder autenticidad.

A esto se suma una oferta gastronómica pensada para públicos diversos, en línea con una tendencia clara del destino, reinterpretar la cocina local sin hacerla lejana o inaccesible.

Y si de comida se trata, otra de las paradas imperdibles es Oystera. Aquí, la experiencia va más allá del menú. El diseño del espacio, el protagonismo de los productos del mar y la construcción del ambiente generan una sensación de desconexión que no depende solo de la comida.

Es una propuesta donde la naturaleza se combina con una cocina de alto nivel, cercana a estándares internacionales como los de una Estrella Verde Michelin.

Este tipo de espacios responden a una tendencia global, convertir la gastronomía en una experiencia sensorial completa, donde el entorno es tan importante como el plato.

Por otro lado, a poco más de una hora de la zona hotelera, aparece otro ritmo.

Todos Santos funciona como un espacio tranquilo frente al desarrollo acelerado de Los Cabos. Nombrado “Pueblo Mágico”, ha logrado conservar una identidad donde el arte, la historia y la vida local siguen teniendo protagonismo.

Virgen de Guadalupe
Virgen de Guadalupe Foto: Semana

Sus calles, galerías y pequeños comercios reflejan una dinámica distinta, menos orientada al turismo masivo y más conectada con procesos culturales y comunitarios.

El respeto por el artista y sus obras es muy llamativo.

Visitarlo permite entender que la región no es homogénea y que, incluso dentro de un destino de lujo, existen espacios que se mueven a otro ritmo.

Entender Los Cabos también implica mirar su origen.

Estas tierras, moldeadas por procesos de erosión durante millones de años, dieron formas como El Arco de Cabo San Lucas, ubicado en el punto donde se encuentran el océano Pacífico y el mar de Cortés.

Más que un atractivo turístico, estas formaciones explican la identidad del destino. Han sido testigo del paso de pueblos originarios y exploradores europeos como Hernán Cortés, y siguen siendo uno de los principales motivos por los que esta región despierta fascinación.

En ese cruce entre naturaleza, desarrollo y experiencia, Los Cabos ha construido su propuesta.

El lujo no está únicamente en los hoteles o en los servicios exclusivos, sino en la posibilidad de cambiar el ritmo, de observar con más atención y de conectar con un entorno que impone su propia lógica.

Viajar a Los Cabos no se trata solo de llegar a un destino, sino de entenderlo.

Entre el mar y el desierto, entre lo construido y lo natural, cada experiencia revela que el verdadero valor del lugar no está solo en lo que ofrece, sino en los pequeños detalles: detenerse, mirar distinto y habitar el tiempo de otra manera.

¿Te mides a la aventura?

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