Salud Hernández-Mora se metió de lleno en el territorio para mostrar la compleja situación que se vive por la minería ilegal que, hoy en día, es catalogada como el ‘oro de sangre’, debido a todas las consecuencias que trae para los territorios y las personas, incluyendo hasta asesinatos.

Una de las zonas más complejas es el departamento del Tolima, hasta donde llegó la periodista para evidenciar, de primera mano, todo lo que está pasando allí pese al esfuerzo de las autoridades.
“Es el auténtico ‘oro de sangre’, la minería ilegal criminal que impone sus leyes delincuenciales, que no beneficia a las poblaciones y arrasa absolutamente la naturaleza”, comentó.
El centro de todo es Ataco, aunque es una problemática que se esparce por diferentes municipios y sectores del sur del Tolima. Entre otras cosas, es una situación que ha venido en aumento debido a las millonarias ganancias que deja a los mineros y a las estructuras criminales, principalmente las disidencias de las Farc.
“Estos grupos se están fortaleciendo desde hace dos años con ese oro. Todavía el Gobierno está a tiempo de intervenir, antes de que se le salga de las manos”, advirtió Hernández-Mora.

Adriana Magali Matiz, gobernadora del Tolima, aseguró que el problema ha venido creciendo en los últimos años. De hecho, contó que durante el gobierno Petro se hicieron varios llamados para que se realizara una operación en Ataco y proteger el río Saldaña.
Pese a las solicitudes, esto no se concretó y se dejó que los grupos armados siguieran con normalidad con la minería ilegal.
Una de las cosas que más sorprenden, según contó Hernández-Mora, es el contraste entre una zona de minería legal y una ilegal: en la primera hay letreros con advertencias de personal privado armado, mientras que en la segunda los avisos llegan con grafitis de las disidencias de las Farc por todos lados.
“Las Farc marcan territorio en toda el área de minería ilegal del sur del Tolima. Consiguen beneficios de esa explotación salvaje del oro y son los que brindan protección a los mineros llegados de otros lados”, explicó la periodista.

Desde el aire y por tierra, las imágenes son aterradoras, desde su punto de vista: se muestra la devastación que hay en los ríos, la cantidad de maquinaria, montañas de arena y lo sola que está la zona por cuenta del miedo que hay por la presencia de la guerrilla, que impide llegar directamente hasta las minas.
Las ganancias que deja esta explotación ilegal han permitido que se fortalezcan las disidencias de Iván Mordisco, las de Calarcá y la Segunda Marquetalia.

Mensualmente, de acuerdo con la gobernadora del Tolima, pueden ser más de 69.000 gramos de oro los que se producen, lo cual se puede traducir en por lo menos 200.000 millones de pesos al año.
“No solo es una catástrofe ambiental, sino un problema de orden público y de orden social gravísimo porque se está imponiendo la cultura del dinero fácil, del desorden, y afecta a otros sitios, como por ejemplo el Hospital Público, que está desbordado, quebrado”, señaló Salud Hernández-Mora.
Todo esto también ha generado un incremento en la violencia; por lo menos así lo dicen las cifras en Ataco: en 2025 hubo dos homicidios y en 2026 ya van 27.

La llegada de mineros de otras zonas también ha ocasionado que el centro médico se vea obligado a atender a más personas por diferentes circunstancias.
En medio de la compleja situación, se debe destacar lo ejecutado por Planadas, un municipio que ha hecho de todo por cerrarle la puerta al ‘oro de sangre’.
“Es un caso excepcional en Colombia: un municipio que fue capaz de decirle que no a la minería ilegal. No han entrado a esto y eso que hay guerrilla y está la tentación del dinero fácil. Prefieren seguir siendo cafeteros”, comentó Hernández-Mora.
Para que esto se mantenga, indicó la periodista, es necesario el apoyo del Gobierno nacional en diferentes aspectos.
