“Las personas no transforman su vida porque reciben más información, sino cuando viven experiencias que les demuestran que sí pueden construir un futuro diferente”. Con esa convicción dirige Inngenia, una organización que integra educación, entretenimiento y ciencias del comportamiento para diseñar experiencias que promueven el bienestar financiero.
Administradora de empresas, especialista en educación y autora de 26 libros de educación financiera, creó esta fundación partiendo de su contexto familiar, en el que vio de primera mano cómo personas con las mismas oportunidades construían vidas económicas distintas. “Allí nació el sueño de contribuir al empoderamiento económico”, dice.
Su invitación a quienes participan en los programas es a que identifiquen aquello que les toca la fibra y lo pongan al servicio de la sociedad. Después de 16 años de investigación y trabajo, desarrolló un modelo propio para transformar comportamientos financieros, adaptable a las necesidades de cada población.
Ha trabajado con empresas, comunidades rurales, jóvenes, mujeres, víctimas del conflicto armado, poblaciones vulnerables y adultos mayores, beneficiando a más de un millón y medio de personas en los 32 departamentos del país y acompañado cerca de 6.000 iniciativas productivas.
“La verdadera educación financiera comienza cuando el dinero deja de ser una preocupación constante y se convierte en una herramienta para vivir con libertad, elegir con propósito y disfrutar plenamente la vida”.
