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Ocho agricultores colombianos reconocidos en el ranking de productores para el futuro de Latinoamérica

Los agricultores se destacan por sus buenas prácticas en sostenibilidad, tecnificación de la agricultura y calidad de sus cultivos.


El ranking de los productores para el futuro de Latinoamérica reconoce las iniciativas de los jóvenes que trabajan por la transformación y digitalización del campo, desarrollando estrategias que hacen sus cultivos rentables, responsables y amigables con el medioambiente.

Este reconocimiento, realizado por segundo año consecutivo por Yara, empresa líder en nutrición de cultivos, reconoce ocho agricultores colombianos provenientes de Boyacá, Cauca, Cesar, Antioquia, Casanare y Córdoba, dentro de los 35 jóvenes que en Latinoamérica se enfocan en la innovación, desarrollo y sostenibilidad del agro.

Los agricultores reconocidos trabajan con cultivos de papa, café, aguacate, tomate de árbol y maíz, a los cuales han incorporado métodos de producción e insumos adecuados para mejorar su rentabilidad, proteger el medio ambiente e incrementar la calidad nutricional de cada alimento.

Esto toma especial relevancia dada la coyuntura internacional que se vive, por ejemplo, en relación con el cambio climático.

Asimismo, las prácticas de estos agricultores evidencian que, cada vez más, el campo colombiano aumenta la digitalización de su producción para hacer un uso eficiente de los recursos naturales e hídricos en cada territorio.

Al respecto, Miguel Amado, gerente de Desarrollo de Negocios para Yara Colombia, dijo en un comunicado que “reconocer el esfuerzo de estos jóvenes se convierte en un agradecimiento por su decisión de apostarle al campo, hacerlo su proyecto de vida como parte de las nuevas generaciones de productores y por aportar a la alimentación sostenible del país, la reactivación de la economía y el posicionamiento de Colombia en mercados internacionales”.

Los jóvenes que forman parte de las nuevas generaciones de agricultores que día a día cumplen su sueño de volver el campo un negocio rentable, sus fincas un negocio sostenible y sus acciones un esfuerzo constante por mitigar el impacto medioambiental son:

  • Juliana Díaz Echeverri de Aguachica, Cesar, busca ser ejemplo de tecnificación de maíz en la zona, realizando buenas prácticas agrícolas y aplicando lo que aprendió en la universidad como administradora de empresas agropecuarias.
  • Yeferson Bedoya Marín de El Tambo, Cauca, cuenta con más de 3.000 árboles de aguacate en un cultivo con productividad y calidad para exportación, junto a su padre y su familia, quienes le inculcaron el amor por el campo y su finca desde muy corta edad.
  • Andrés Felipe Ochoa Jaramillo de Cereté, Córdoba, es parte de la segunda generación de su familia que cultiva maíz y algodón. Se rompieron paradigmas como el manejo tradicional en la zona en relación con la quema de los residuos de cosecha, el sobre laboreo del suelo y la reducción de la huella de carbono con las tecnologías disponibles.
  • Juan Camilo Medina Sierra de Piendamó, Cauca, descubrió la pasión por cultivar café e inició junto a su esposa un proyecto productivo de caficultura diferenciada, que le permitió encontrar un negocio rentable y sostenible.
  • Daniel Lopera de Santa Rosa de Osos, Antioquia, sucesor del mayor productor de tomate de árbol en Colombia, se ha involucrado poco a poco en los negocios de la empresa que dirige su padre y ya tiene participación propia en dos fincas.
  • Juan Carlos Guerrero de la Vereda Cunucá en Toca, Boyacá, es ingeniero agrónomo y productor de papa industrial. Además, es descendiente de una familia netamente campesina desde hace tres generaciones.
  • Diego Alexander Uribe de Maní, Casanare, cultiva arroz secano y, a pesar de no tener influencia familiar en la agricultura, desde joven supo que su sueño era trabajar en el campo con los productores de su región.
  • Juan Felipe Ramírez Rave de Montebello, Antioquia, se dio a la tarea de poner en marcha lo que denomina caficultura ancestral, gracias a las historias recopiladas a través de su abuelo y de cómo se manejaban y administraban las fincas cafeteras cuando él era niño. A estos procesos ha incorporado la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente.