medio ambiente

Por un mundo más verde, Australia cerrará su mayor planta de carbón en 2025

El país está centrando esfuerzos para eliminar energías contaminantes a futuro.


La mayor planta alimentada por carbón de Australia cerrará en 2025, siete años antes de lo previsto, anunciaron sus operadores argumentando que la instalación ya no era viable dado el bajo coste de energías renovables.

Origin Energy aseguró a los inversores que el “influjo de renovables” estaba “lastrando la economía” de la enorme planta de Eraring, en el norte de Sídney.

La planta dispone de cuatro generadores de 720 megavatios impulsados por carbón y otro de 42 megavatios alimentado por diésel que suministran una cuarta parte de la electricidad necesaria en Nueva Gales del Sur, el estado más poblado de Australia.

“Hoy hemos señalado el potencial de acelerar el cierre de Eraring a mediados de 2025″, dijo el consejero delegado de Origin Energy, Frank Calabria. La planta ha estado operativa durante casi 40 años y debía cerrarse en 2032.

“La realidad es que la economía de las plantas energéticas de carbón están bajo una creciente e insostenible presión por la generación de energía limpia y de bajo costo”, dijo.

La compañía tiene un plan por 173 millones de dólares para reconvertir la fábrica e instalar una batería de 700 megavatios.

Origin es el último productor australiano de energía en anunciar el cierre anticipado de una planta a carbón, pese a la insistencia del gobierno conservador de apoyar nuevos proyectos carboníferos. Australia es uno de los principales productores y exportadores de carbón y gas del mundo.

Varias minas y plantas de carbón están situadas en distritos electorales fuertemente disputados, por ello, tanto el gobierno como la oposición laborista tienden a evitar temas polémicos para los votantes de esas zonas.

El Sindicato de Minería y Energía aseguró que la decisión tomó por sorpresa a los trabajadores de Eraring.

“Para muchas familias de Lake Macquarie y Hunter Valley que dependen de la estación energética de Eraring para su sustento, el anuncio de hoy crea incertidumbre para el futuro”, aseguró Robin Williams, representante del sindicato.

Ante ello, el ministro de Energía, Angus Taylor, se comprometió a asegurar un sustituto para la estación cerrada.

Por su parte, el experto energético de la Universidad Monash, Ariel Liebman, dijo que la decisión de Origin apunta a un cambio más amplio en la forma en que los australianos obtienen su energía, pese a que el cierre se basó en criterios comerciales. “Todo se alinea para acelerar la continua transición a las fuentes renovables”, sostuvo Liebman.

A esta acción se le suma que el gigante minero Glencore se le impidió expandir sus operaciones mineras cerca de un sitio sagrado de los aborígenes australianos, donde esperaba depositar rocas tóxicas y combustibles.

La anglo-suiza Glencore buscó aprobación para depositar las rocas inflamables a una altura de 140 metros al lado del sitio sagrado de Barramundi Dreaming en los próximos 15 años, para duplicar el tamaño de la mina de plomo y zinc que opera a través de una subsidiaria en el estado de Territorio del Norte.

La empresa argumentó que tenía permiso de seis custodios aborígenes locales, algo que fue refutado por un grupo mayor de pobladores tradicionales.

Con información de AFP