Un equipo de científicos identificó una nueva especie de dinosaurio que vivió hace unos 120 millones de años y que, por sus características físicas, podría haber representado una amenaza más directa para los humanos que el famoso Tyrannosaurus rex. Bautizado como Invictibellatrix amberina, este depredador medía entre 3 y 4 metros de longitud y habría tenido unas garras curvas de hasta 20 centímetros.

Aunque su tamaño era considerablemente menor que el del tiranosaurio, esta característica podría haberlo convertido en un cazador peligroso para una persona. Según la hipótesis planteada por los investigadores, sus dimensiones le habrían permitido atacar presas de tamaño similar al de un ser humano, mientras que el T. rex estaba adaptado para capturar animales mucho más grandes.
La investigación fue liderada por Cassius Morrison, paleontólogo del University College London, y publicada en octubre de 2026 en la revista científica Royal Society Open Science. Sin embargo, la comparación sobre cuál de los dos dinosaurios habría sido más peligroso para los humanos es hipotética, ya que las personas aparecieron millones de años después de la desaparición de estos animales.

El hallazgo también reveló un detalle inesperado: el único fósil conocido de esta especie permaneció durante más de un siglo en una colección del Museo de Historia Natural de Londres sin que se reconociera su verdadera identidad. Su análisis también permitió identificar al nuevo depredador y aportar información relevante para comprender la evolución y expansión de algunos de los dinosaurios carnívoros menos conocidos.
La mayoría de los dinosaurios carnívoros son recordados por sus enormes mandíbulas y dientes afilados. Sin embargo, Invictibellatrix amberina pertenecía a un grupo de depredadores cuya principal característica eran sus extremidades delanteras desarrolladas. Estos animales, conocidos como megaraptoranos, caminaban sobre dos patas y tenían cráneos relativamente estrechos, además de brazos adaptados para capturar a sus presas.

De acuerdo con Cassius Morrison, investigador que lideró el estudio, el tamaño de este dinosaurio podría haberle permitido enfrentarse a animales cuyas dimensiones fueran similares a las de una persona. En cambio, un Tyrannosaurus rex adulto estaba preparado para cazar presas mucho más grandes. Por esta razón, el científico considera que el nuevo depredador habría representado un riesgo potencial mayor para los humanos, aunque se trata de una comparación hipotética.
Pese a sus características, Invictibellatrix amberina no habría sido necesariamente el mayor depredador de su entorno. Los investigadores plantean que su dieta pudo incluir pequeños dinosaurios, lagartos y mamíferos, por lo que habría desempeñado una función comparable, en ciertos aspectos, a la de las hienas actuales. Su presencia en la isla de Wight durante el Cretácico inferior habría coincidido con la de grandes herbívoros y otros carnívoros.
