Un descubrimiento en la cueva de Denisova, ubicada en el sur de Siberia, Rusia, ha llamado la atención de la comunidad científica. Allí, un equipo de investigadores encontró evidencias de que durante la Edad de Hielo habitó un gran mamífero hasta ahora desconocido, emparentado con el yak moderno. El hallazgo fue documentado en un estudio publicado en la revista Current Biology.

Mediante el análisis de diminutos restos óseos encontrados en las montañas de Altái, los investigadores consiguieron recuperar el ADN antiguo del animal. Los resultados genéticos revelaron que se trataba de una especie de bóvido diferente de todas las conocidas hasta ahora, tanto actuales como extintas.
Los restos más antiguos encontrados tienen una antigüedad estimada de entre 200.000 y 250.000 años, mientras que los más recientes corresponden a ejemplares que vivieron hace aproximadamente 27.000 años.

Aunque la fragmentación de los huesos impedía reconocer la especie a simple vista, los investigadores consiguieron reconstruir 20 genomas antiguos y determinar que este linaje se separó de los antepasados del yak actual hace cerca de 400.000 años. Ante la falta de evidencia suficiente para asignarle un nombre científico formal, el equipo decidió denominar a esta criatura yak X.
Durante la Edad de Hielo, el llamado yak X convivió con una amplia variedad de animales, entre ellos bisontes esteparios, uros, mamuts lanudos, rinocerontes lanudos y caballos. En ese mismo entorno también habitaban grandes depredadores, como las hienas de las cavernas y los osos pardos.

“Es de esperar que su aspecto fuera más similar al de un yak que al de un bisonte, dada su estrecha relación con los yaks modernos”, señaló el autor principal, Love Dalén, experto del Centro de Paleogenética de la Universidad de Estocolmo y del Museo Sueco de Historia Natural.
Los yaks modernos se caracterizan por su gran tamaño, sus cuernos, su espeso pelaje y una joroba prominente. En el caso de los machos, su peso puede llegar a una tonelada. Según el estudio, la población del yak X disminuyó considerablemente durante un episodio de calentamiento ocurrido hace unos 120.000 años hasta desaparecer por completo hace aproximadamente 27.000 años.
