Sostenible

Nunca bote las pilas a la basura: esta es la razón por la que pueden convertirse en un riesgo para el medio ambiente

Una batería puede tardar hasta 500 años en degradarse, y la lluvia, el calor y la acidez del suelo aceleran la liberación de contaminantes.

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24 de septiembre de 2026 a las 9:49 a. m.
Lo que ocurre con una pila cuando termina en la basura y por qué recomiendan reciclarla.
Lo que ocurre con una pila cuando termina en la basura y por qué recomiendan reciclarla. Foto: Getty Images

Aunque los celulares, computadores y otros dispositivos con baterías recargables hacen parte de la vida cotidiana, las pilas desechables siguen siendo indispensables en millones de hogares. Controles remotos, linternas, juguetes, relojes y otros aparatos dependen de ellas para funcionar cuando más se necesitan.

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Una de sus principales ventajas es que no requieren estar conectadas a una toma de corriente. Gracias a eso, resultan una alternativa práctica para equipos que consumen poca energía durante largos periodos o que deben seguir operando incluso en medio de un corte de luz.

Sin embargo, cuando se agotan, muchas personas las tiran a la basura junto con los residuos comunes. Aunque parezca una práctica inofensiva, hacerlo puede tener consecuencias ambientales importantes, ya que estos residuos requieren un manejo especial.

¿Por qué no deben ir a la basura?

De acuerdo con el portal especializado Ecolec, las pilas pueden convertirse en una fuente significativa de contaminación cuando terminan en la basura convencional.

Con el paso del tiempo, su carcasa se deteriora y puede liberar metales como mercurio, litio, plomo y cadmio. Estas sustancias contaminan el suelo y las aguas subterráneas, e incluso pueden llegar a la cadena alimentaria. Además, su degradación puede tardar hasta 500 años, un proceso que se acelera por factores como la lluvia, el calor y la acidez del terreno.

Todas las pilas deben manejarse con cuidado, especialmente las alcalinas, botón, recargables y de litio.
Todas las pilas deben manejarse con cuidado, especialmente las alcalinas, botón, recargables y de litio. Foto: Getty Images

Por eso, los especialistas recomiendan no mezclar pilas nuevas con usadas y llevar siempre las que ya agotaron su vida útil a puntos autorizados de recolección.

¿Qué ocurre cuando se reciclan?

El lugar correcto para depositarlas es un punto de reciclaje, donde comienza un proceso diseñado para recuperar materiales que aún pueden aprovecharse y manejar de forma segura las sustancias potencialmente peligrosas.

Todo inicia con la recolección en contenedores instalados en tiendas, centros educativos, instalaciones municipales y otros espacios autorizados. Posteriormente, son trasladadas a plantas especializadas bajo estrictas medidas de seguridad para evitar fugas, incendios o contaminación durante el transporte.

Las pilas descargadas siguen siendo uno de los residuos más comunes en las casas.
Lo que suele terminar en la basura puede tener una utilidad inesperada dentro del hogar. Foto: Getty Images/iStockphoto

Una vez allí, se clasifican según su composición y se someten a tratamientos específicos para recuperar materiales como zinc, manganeso, acero, litio, cobalto, níquel, plata y, en algunos casos, mercurio.

Reciclar una pila no solo evita que contamine el suelo y el agua durante años. También reduce la necesidad de extraer nuevas materias primas y contribuye a disminuir las emisiones asociadas a la fabricación de nuevos productos. De hecho, dependiendo del tipo de pila, es posible recuperar hasta el 75 % de los materiales que la componen para darles una nueva vida útil.