El 12 de agosto de 2026, la atención de millones de personas está puesta en un eclipse solar total, considerado uno de los acontecimientos astronómicos más esperados del año y que no se había producido en la región desde hace más de un siglo. El fenómeno podrá observarse en su totalidad desde la península ibérica, especialmente en España.

Además, según información de la NASA, algunas regiones del norte de Estados Unidos, desde Alaska hasta Carolina del Norte, gran parte de Canadá, Europa y el noroeste de África podrán observar diferentes fases del eclipse de manera parcial. Colombia, sin embargo, no se encuentra dentro de la franja de totalidad ni entre las zonas desde las que el eclipse podrá observarse directamente.
Este fenómeno también permite recordar que los eclipses solares totales no serán posibles para siempre. El periodista y metereólogo español, Roberto Brasero, explicó que la Luna se está alejando progresivamente de la Tierra debido a las interacciones de marea entre ambos cuerpos.

Este proceso hace que, con el paso de cientos de millones de años, la Luna parezca cada vez más pequeña desde nuestro planeta y llegue un momento en el que no tenga el tamaño aparente suficiente para cubrir completamente al Sol, provocando la desaparición de los eclipses solares totales.
“Los eclipses se acabarán algún día porque la Luna se va apartando de la Tierra. Cada año se va alejando 3,8 centímetros. La distancia es tan grande que no lo notamos, pero llegará un momento en que no se dé esa coincidencia, que ya no sea la distancia y el tamaño equiparable y, entonces, ya no la tapará”, señaló en diálogo con Onda Cero.

El alejamiento progresivo de la Luna de la Tierra estaría relacionado principalmente con las fuerzas de marea. La gravedad lunar provoca el movimiento de los océanos y, al mismo tiempo, genera interacciones con la rotación terrestre y la órbita de la Luna. Estas fuerzas producen una transferencia gradual de energía y momento angular entre ambos cuerpos.
Como resultado de este proceso, la rotación de la Tierra se ralentiza lentamente, mientras que la Luna recibe energía orbital que provoca su desplazamiento progresivo hacia una órbita más distante. Aunque este cambio ocurre a un ritmo muy lento, significa que la Luna también reduce poco a poco su tamaño aparente cuando se observa desde la superficie terrestre.

Este fenómeno tendrá consecuencias a muy largo plazo para los eclipses solares. Aunque durante 2026 y los próximos años seguirán produciéndose diferentes eclipses que podrán observarse desde distintas regiones, la evolución de la órbita lunar hará que los eclipses solares totales sean cada vez menos frecuentes con el paso de millones de años, según el metereólogo español.
“Eso ocurre, por ejemplo, en los eclipses anulares. No se da exactamente la coincidencia y por eso queda un circulito alrededor, porque no tapa por completo el disco solar. Ese círculo visto desde la Tierra en un eclipse parece un anillo en el cielo. Eso se va a ver en el 2028”, señaló Roberto Brasero sobre dicho fenómeno.
