Lo que parecía una misión sin resultados terminó convirtiéndose en uno de los registros más sorprendentes de los últimos años. En una zona apartada del norte de Australia, una cámara activada por movimiento logró captar la presencia de un animal que llevaba más de 80 años sin ser visto en ese territorio, un hallazgo que renueva la esperanza para la conservación de la fauna silvestre.
Una aparición que rompió años de silencio
El registro ocurrió dentro del Santuario de Vida Silvestre Piccaninny Plains, un extenso territorio ubicado en el país de Kaanju, allí, una imagen nocturna confirmó la presencia del quoll del norte, un pequeño marsupial cuya desaparición en la zona se daba prácticamente por sentada.

Durante casi dos décadas, distintos monitoreos no habían arrojado señales de su existencia. Desde 2008 se llevaron a cabo estudios constantes, incluyendo la instalación de cámaras en años clave, pero el animal nunca apareció. La última referencia cercana databa de 2017, cuando se logró una captura visual en un área indígena vecina, lo que mantenía una mínima esperanza de que aún resistiera en la región.
El giro llegó a finales del año pasado. Nick Stock, administrador del santuario, decidió colocar una sola cámara en un afloramiento rocoso aislado que había llamado su atención durante un recorrido aéreo. La decisión, guiada más por intuición que por certeza, dio resultado en cuestión de días: el quoll quedó registrado de forma clara e inconfundible.

Una señal clave para el futuro de la especie
El hallazgo fue recibido con entusiasmo por el equipo de conservación. Para la ecóloga Helena Stokes, confirmar la presencia del animal después de tantos años sin rastros fue un impulso anímico y científico. Según explicó, demuestra que la constancia, el manejo adecuado del entorno y la protección sostenida pueden marcar la diferencia incluso en escenarios adversos.

Las primeras observaciones indican que el lugar donde apareció el quoll se ha mantenido en buen estado, en parte gracias al control de incendios y a la ausencia, hasta ahora, de depredadores invasores como los gatos salvajes. Esto abre la posibilidad de que el marsupial haya encontrado allí un refugio natural para sobrevivir.
Además, el registro ofrece un punto de partida para nuevas investigaciones. Los especialistas consideran que el animal podría haber desarrollado comportamientos distintos para adaptarse a amenazas como los sapos de caña, una de las principales causas de la caída de su población en Australia.










