La Administración Espacial Nacional de China (CNSA) difundió recientemente una captura fotográfica inédita del objeto celeste Kamo’oalewa, también identificado formalmente como el asteroide 2016HO3.

Este hallazgo visual fue posible gracias a la sonda Tianwen-2, que logró posicionarse a una distancia aproximada de entre 19 y 20 kilómetros de la superficie de esta roca, tras completar un recorrido de mil millones de kilómetros desde su lanzamiento en mayo de 2025. La imagen revela las características de un cuerpo pequeño y de forma irregular, cuyas dimensiones se estiman entre 16 y 20 metros de diámetro.
Las particularidades de un “cuasi-satélite” terrestre
Kamo’oalewa es descrito por la comunidad científica como un cuasi-satélite o “miniluna”, términos que se refieren a cuerpos espaciales que, aunque orbitan alrededor del Sol, mantienen una trayectoria que los vincula estrechamente con la Tierra.

A diferencia de un satélite natural convencional que gira directamente alrededor de un planeta, este objeto se desplaza en una órbita menos estable que lo mantiene a una distancia de entre 14 y 40 millones de kilómetros de la Tierra. Actualmente, se tiene conocimiento de al menos siete u ocho objetos adicionales que comparten este tipo de relación orbital.
Un posible fragmento lunar bajo la lupa científica
Existe una hipótesis relevante que sugiere que este asteroide no es un viajero lejano, sino un antiguo componente de la Luna. Según esta teoría, un impacto de gran magnitud ocurrido hace millones de años —posiblemente relacionado con la creación del cráter Giordano Bruno— habría expulsado este trozo de roca hacia el espacio.
No obstante, esta idea no es unánime, ya que otras observaciones realizadas con instrumentos como el telescopio James Webb han planteado dudas sobre este origen lunar. Uno de los rasgos más llamativos confirmados por la misión actual es la velocidad de rotación del objeto, el cual completa un giro sobre su propio eje en tan solo 28 minutos.
El desafío técnico de recolectar muestras en el espacio
El objetivo final de la misión Tianwen-2 no se limita a la observación visual, sino que contempla la recolección de material de la superficie para ser analizado en la Tierra en 2027.

Para ejecutar esta tarea, la agencia espacial evalúa tres procedimientos distintos:
- Contacto y succión: Un acercamiento breve de apenas segundos donde se utilizaría gas nitrógeno a presión para levantar el polvo del suelo y recogerlo inmediatamente.
- Anclaje y excavación: La fijación de la sonda a la roca para obtener muestras tanto de la parte externa como de capas más profundas.
- Vuelo estacionario con brazo mecánico: La recolección de fragmentos mediante una extremidad robótica mientras la nave se mantiene suspendida a muy baja altura sin llegar a aterrizar completamente.
Con esta misión, China aspira a convertirse en la tercera nación en traer con éxito muestras de un asteroide, siguiendo los pasos de las agencias espaciales de Japón y Estados Unidos.
