Los recientes terremotos registrados en la provincia de Granada han incrementado la preocupación entre la población, especialmente ante la incertidumbre sobre posibles fenómenos asociados a la actividad sísmica.

Aunque España no figura entre los países con mayor riesgo de tsunamis, estudios científicos han señalado que determinadas zonas de su litoral presentan condiciones que podrían favorecer este tipo de eventos. Entre las áreas consideradas de mayor riesgo se encuentran las costas del golfo de Cádiz y el mar de Alborán.
Ante este escenario, los especialistas destacan la importancia de contar con sistemas de prevención, vigilancia y respuesta que permitan reducir los riesgos en caso de una emergencia. En este contexto, el municipio gaditano de Chipiona se ha convertido en un referente en España por su preparación frente a un posible tsunami. Incluso, es el único municipio español reconocido por la UNESCO por su nivel de preparación ante este tipo de fenómenos.
Entre las medidas adoptadas por la localidad se encuentran la evaluación del riesgo, la elaboración de planes de evacuación, la instalación de sistemas de señalización y la realización periódica de simulacros. Estas acciones buscan que los habitantes conozcan las rutas y procedimientos que deben seguir ante una alerta.
Un estudio elaborado por Probabilistic Tsunami en el Mediterráneo señala al mar de Alborán como una zona de importante actividad sísmica, con estructuras geológicas capaces de generar maremotos que podrían afectar a diferentes sectores del litoral mediterráneo español.

Entre ellas se encuentra la falla marina de Averroes, ubicada cerca de la isla de Alborán, que ha sido identificada por investigadores como una estructura con potencial para provocar olas de varios metros de altura bajo determinados escenarios.
Los análisis también advierten que, dependiendo del lugar donde se origine el fenómeno, el tiempo disponible para reaccionar podría ser limitado. En algunos escenarios relacionados con la falla de Averroes, las primeras olas podrían llegar a determinadas zonas costeras entre 20 y 35 minutos después del evento.
De hecho, en junio de 2022, la UNESCO señaló que “las estadísticas muestran que existe una probabilidad del 100% de que se produzca un tsunami de al menos un metro de altura en el Mediterráneo en los próximos 30 años”

España, además, cuenta con antecedentes históricos de tsunamis. Uno de los episodios más recordados ocurrió el 1 de noviembre de 1755, cuando un terremoto con epicentro frente a las costas de Portugal desencadenó un gran tsunami que afectó a distintas localidades del suroeste de la península.
Las olas alcanzaron varios metros de altura y provocaron importantes daños en zonas como Cádiz y Huelva, de España. Estudios posteriores estimaron que el terremoto pudo alcanzar una magnitud cercana a 8,5, convirtiéndolo en uno de los eventos sísmicos más devastadores registrados en la región.
