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Descubren sorprendente fenómeno tras el megaterremoto de Japón de 2011: aparece minutos después y preocupa a científicos

Una investigación publicada en la revista ‘Science’ identificó un fenómeno sísmico que no se había documentado hasta ahora.

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2 de julio de 2026 a las 8:49 a. m.
El inesperado efecto puede ocurrir después de un gran terremoto, incluso sin réplicas.
El inesperado efecto puede ocurrir después de un gran terremoto, incluso sin réplicas. Foto: Getty Images

Una tragedia golpeó a Venezuela el pasado 24 de junio, cuando dos fuertes temblores provocaron el colapso de edificios, viviendas y otros establecimientos.

La emergencia dejó a miles de personas fallecidas y heridas, mientras los equipos de rescate continúan trabajando para localizar y sacar con vida a quienes permanecen atrapados bajo los escombros.

Días después, las consecuencias siguen siendo devastadoras. Millones de personas quedaron sin hogar y perdieron prácticamente todas sus pertenencias, por lo que la ayuda humanitaria ha sido fundamental para brindar alimentos, atención médica, ropa y otros elementos básicos para los damnificados.

Las imágenes fueron grabadas el 30 de junio, seis días después de los terremotos.
El fenómeno natural que explicaría por qué el cielo de Venezuela se tiñó de rojo seis días después del doble terremoto

La magnitud de esta emergencia ha reabierto el debate sobre el comportamiento de los grandes terremotos y sus efectos posteriores. Aunque estos fenómenos han sido estudiados durante décadas, todavía existen procesos que los científicos buscan comprender para explicar cómo evoluciona la actividad sísmica después de un gran evento.

En ese contexto, una investigación publicada en la revista Science, titulada Deslizamiento provocado por fallas de deslizamiento lento en las interfaces de megacabalgamiento tras el terremoto de Tohoku-Oki de magnitud 9.0 en 2011, reveló un fenómeno hasta ahora desconocido que podría cambiar la forma en que se entienden las consecuencias de los megaterremotos.

El estudio concluyó que parte de la energía liberada durante un terremoto de gran magnitud puede viajar hasta el núcleo de la Tierra y regresar minutos después, provocando un nuevo desplazamiento del terreno, incluso sin que ocurra una réplica.

Un hombre camina entre los escombros de un edificio que colapsó tras los terremotos registrados en La Guaira, Venezuela, el jueves 25 de junio de 2026.
Dos fuertes temblores registrados el 24 de junio provocaron una grave emergencia en Venezuela. Foto: Foto: AP / Pedro Mattey

Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron el terremoto de magnitud 9.0 que sacudió la región de Tohoku-Oki, en Japón, en 2011. Mediante datos obtenidos por satélites y sistemas de navegación por satélite (GNSS), detectaron que aproximadamente 13 minutos después del sismo principal se produjo un desplazamiento adicional del suelo en gran parte del país.

Lo más llamativo fue que ese movimiento no estuvo asociado a ninguna réplica. En cambio, coincidió con la llegada de una onda sísmica conocida como ScS; esta onda de cizallamiento viajó miles de kilómetros hasta el núcleo terrestre, se reflejó allí y luego regresó a la superficie.

Según los expertos, al volver a atravesar Japón, esta onda liberó suficiente energía para reactivar el deslizamiento entre varias placas tectónicas. Como resultado, el terreno volvió a desplazarse entre cinco y seis milímetros hacia el este, un cambio que pudo ser registrado por la red de monitoreo satelital.

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El estudio reveló que parte de la energía liberada por un terremoto de gran magnitud puede viajar hasta el núcleo de la Tierra. Foto: Getty Images

Aunque el movimiento fue pequeño, su importancia radica en que demuestra que un gran terremoto puede seguir modificando el comportamiento de las fallas geológicas, incluso después de que el temblor principal haya terminado y sin que se produzca una nueva ruptura de gran magnitud.

Los científicos explican que la onda ScS generada por el terremoto de Tohoku-Oki alcanzó una amplitud superior a un centímetro cuando regresó a Japón. Esa energía habría sido suficiente para desencadenar un nuevo deslizamiento en la interfaz de las placas tectónicas responsables del megaterremoto.