Un experimento que llevó a miles de personas a enterrar ropa interior terminó recibiendo un reconocimiento en los premios Ig Nobel, conocidos por destacar investigaciones que primero provocan sorpresa y luego invitan a pensar. El estudio fue premiado en la categoría de Ciencias del Suelo.

Una ceremonia que también se toma la ciencia con humor
Los Ig Nobel son reconocimientos que buscan destacar investigaciones poco convencionales, pero que detrás de su apariencia extraña plantean preguntas científicas reales. Su lema es premiar trabajos que primero hagan reír y después pensar.
A diferencia de los tradicionales premios Nobel, esta ceremonia tiene un tono deliberadamente humorístico. Los galardones incluso son entregados por científicos que han recibido el Nobel, mientras los investigadores premiados deben explicar sus trabajos en un formato breve.

En 2026, la investigación sobre la ropa interior recibió el reconocimiento en la categoría de Ciencias del Suelo, junto con otros estudios curiosos, como uno sobre la leche de cucaracha y otro que buscó establecer una definición científica del beso.
Una prueba poco convencional
La investigación comenzó en Suiza en 2021, cuando 1.000 voluntarios enterraron más de 2.000 prendas de algodón en jardines, campos y praderas. Después de dos meses, las prendas fueron desenterradas, fotografiadas y enviadas a un laboratorio junto con muestras de tierra.
La idea era sencilla: observar cuánto se había descompuesto el algodón. Si la ropa desaparecía más rápido, significaba que había mayor actividad de los organismos que viven en el suelo y ayudan a degradar la materia orgánica.
El suelo también dejó pistas
El estudio encontró diferencias importantes entre los terrenos. La ropa se descompuso con mayor rapidez en jardines privados, donde había más materia orgánica y condiciones favorables para lombrices, hongos y bacterias. En los céspedes, en cambio, la actividad fue menor.
Marcel van der Heijden, profesor de agroecología de la Universidad de Zúrich y colíder del estudio, explicó: “Nuestros resultados muestran que la forma en que se maneja el suelo puede afectar significativamente tanto la vida como la calidad del suelo”.

El investigador añadió: “Un suelo sano y biológicamente activo es crucial para la fertilidad, el ciclo de nutrientes y muchos otros servicios ecosistémicos”.
Una señal que también puede advertir excesos
Los investigadores encontraron que una descomposición muy rápida no siempre significa que el terreno esté en mejores condiciones. Franz Bender, colíder del proyecto y responsable de evaluaciones agroecológicas en Agroscope, advirtió: “Sin embargo, la descomposición máxima no es deseable en todos los ecosistemas”.
Bender agregó: “En hábitats seminaturales como los bosques, los niveles muy altos de nutrientes pueden indicar alteraciones en el equilibrio natural de los nutrientes. En los jardines, también, la rápida descomposición de la ropa interior puede señalar un exceso de suministro de nutrientes”.
El equipo propuso incluso un “índice de la ropa interior” como una manera sencilla de explicar al público qué ocurre bajo la superficie.
