Las avispas, habituales durante los meses cálidos en Gran Bretaña, prácticamente han dejado de verse este verano. El fenómeno ha llamado la atención de investigadores, especialmente porque ocurre después de una temporada marcada por temperaturas extremas y cambios bruscos en el clima.

Se trata, por ahora, de una señal que necesita ser confirmada con datos científicos. Sin embargo, las observaciones de expertos y de profesionales dedicados al control de plagas apuntan a que 2026 podría estar siendo un año particularmente extraño para estos insectos.
La bióloga especializada en avispas Seirian Sumner, de University College London, explicó que incluso sus estudiantes han tenido dificultades para encontrarlas: “Sencillamente, no las encontramos”.
El clima podría estar detrás
La primavera comenzó con condiciones favorables, pero posteriormente se presentaron periodos de calor excepcional, seguidos por frío, lluvia y noches con temperaturas inusualmente bajas.
Según Sumner, esos cambios pudieron afectar a las reinas que salen de la hibernación y comienzan a formar nuevas colonias. Algunas pudieron morir o abandonar sus nidos antes de producir suficientes obreras.

Después llegaron varias olas de calor. Aunque las avispas pueden soportar temperaturas elevadas, el exceso de calor también puede afectar su comportamiento, alimentación y desarrollo.
La especialista advierte que “no es necesario que la temperatura alcance la temperatura crítica máxima” para que un insecto empiece a sufrir efectos negativos.
Las pocas avispas que aparecen también llaman la atención
El fenómeno no termina con la escasez. Sumner asegura que las avispas que ha podido observar parecen ser más pequeñas de lo habitual.
Una posible explicación estaría relacionada con la alimentación de las larvas. Si las colonias encuentran menos presas, las nuevas avispas podrían desarrollarse con menos nutrientes.
El calor también podría influir. Las larvas sometidas a temperaturas elevadas pueden desarrollarse más rápido y llegar a la siguiente etapa con un tamaño menor.
Científicos hacen un llamado para ayudar a las avispas
Los científicos también hacen un llamado a observar y ayudar a las avispas en lugar de ahuyentarlas. Explican que, si no encuentran insectos u otras presas, podrían necesitar proteínas, incluso del jamón, para alimentar a sus crías.

En cambio, si tienen dificultades para encontrar flores y néctar, podrían buscar algo dulce, como mermelada, para obtener energía. La observación de estos comportamientos también podría ayudar a los investigadores a entender qué está ocurriendo con las avispas durante este verano.
Todavía falta una confirmación
Los investigadores todavía no pueden asegurar que el calor extremo sea responsable de la disminución. El monitoreo nacional de avispas deberá aportar datos para determinar si realmente existe una caída importante.
La preocupación radica en que estos insectos cumplen funciones relevantes en la naturaleza. Además de controlar poblaciones de otros insectos, participan en la polinización y en la descomposición de materia orgánica.
