Las contraseñas siguen siendo una de las principales barreras de seguridad para proteger cuentas de correo electrónico, redes sociales, aplicaciones bancarias y otros servicios digitales. Sin embargo, muchas personas todavía utilizan claves fáciles de adivinar, las repiten en diferentes plataformas o las crean a partir de información personal que puede encontrarse en internet.

Esta práctica puede facilitar el trabajo de los ciberdelincuentes, quienes en algunos casos no necesitan recurrir a métodos especialmente sofisticados para intentar acceder a una cuenta. Una contraseña débil puede convertirse en el punto de entrada para comprometer datos sensibles y, si la misma clave se utiliza en otros servicios, también poner en riesgo esas cuentas.
Uno de los errores más comunes es utilizar combinaciones cortas o predecibles. Nombres, fechas de nacimiento, equipos deportivos, palabras comunes o secuencias de números pueden resultar más fáciles de descubrir que una clave construida de manera aleatoria.
Por eso, aunque la longitud es un factor importante, no es el único que debe tenerse en cuenta. Una contraseña también debe ser impredecible y evitar patrones que puedan ser identificados con facilidad.

De acuerdo con Kaspersky, combinaciones como “12345”, “qwerty” o “contraseña1” deben evitarse, debido a que forman parte de los patrones y claves comunes que pueden ser probados mediante herramientas automatizadas. En ese sentido, aumentar la cantidad de caracteres no sirve de mucho si estos siguen un orden evidente o utilizan palabras demasiado conocidas.
También es recomendable combinar diferentes tipos de caracteres, como letras mayúsculas y minúsculas, números y símbolos. No obstante, hacer sustituciones obvias tampoco garantiza una mayor protección. Por ejemplo, cambiar la letra “o” por el número “0” es una modificación que las herramientas utilizadas en estos ataques pueden contemplar.

A esto se suma otro riesgo: reutilizar la misma clave en diferentes servicios. Si una de las plataformas sufre una filtración de datos, las credenciales expuestas podrían ser empleadas para intentar acceder a otras cuentas que compartan esa misma clave.
Por esta razón, lo recomendable es utilizar una diferente para cada servicio y recurrir, si es necesario, a un administrador de contraseñas. Estas herramientas permiten generar claves únicas y almacenarlas de forma segura, evitando que el usuario tenga que memorizar cada una.
