La tecnología aplicada al océano ha permitido transformar una herramienta diseñada para erradicar amenazas en un mecanismo para restaurar la vida marina. En las aguas de Australia, un dispositivo submarino autónomo demostró que los mismos avances de visión por computadora empleados para combatir depredadores podían adaptarse para reforestar el fondo oceánico.

La amenaza y el cazador inicial
El ecosistema coralino enfrentaba un reto considerable debido a las proliferaciones masivas de la estrella corona de espinas (Acanthaster spp.). Aunque esta especie habita de forma natural en el Pacífico, los brotes descontrolados generan un consumo voraz: un solo ejemplar llega a devorar unos 10 metros cuadrados de tejido coralino al año.
Para enfrentar el problema de manera automatizada, científicos de la Universidad Tecnológica de Queensland diseñaron en 2018 el RangerBot, un aparato sumergible de 15 kilogramos. Equipado con cámaras e inteligencia artificial, el sistema lograba identificar estas estrellas con un 99,4 % de precisión.

Tras localizar al animal, le administraba una inyección mortal de sales biliares —un compuesto químico que elimina al ejemplar— sustituyendo la labor manual de los buzos. Además, podía operar durante la noche y triplicar el tiempo de permanencia bajo el agua.
De la eliminación a la siembra de vida
Poco tiempo después de su debut, el equipo liderado por el investigador Matthew Dunbabin cambió el enfoque del proyecto. En lugar de cargar sustancias nocivas, adaptaron la plataforma para llevar un depósito con millones de larvas microscópicas de coral, renombrándola como LarvalBot.

La técnica consistía en recolectar huevos y esperma durante el desove masivo de los corales, criar a las larvas durante varios días y transportarlas hacia áreas deterioradas. El robot navegaba rutas programadas, dispersando suavemente estos organismos sobre el fondo marino, actuando de forma similar a una máquina de siembra agrícola. La efectividad de este procedimiento se puso a prueba a finales de 2018 en el arrecife Vlasoff.
Alcance y proyección futura
La iniciativa derivó en el uso de flotas robóticas combinadas con piscinas flotantes de incubación, respaldadas por la Fundación de la Gran Barrera de Coral para ampliar la escala de recuperación.
Aunque los expertos aclaran que la robótica no resuelve por sí sola problemas globales como el calentamiento de los océanos, la reconversión de esta tecnología representa un avance clave para la protección focalizada del ecosistema marino.
