¿Lo llaman, le hacen un par de preguntas y, casi sin darse cuenta, usted termina respondiéndolas todas? Aunque a simple vista puede parecer una conversación inofensiva, este tipo de situaciones puede ser utilizada por delincuentes para obtener información que posteriormente podría poner en riesgo sus datos personales o sus cuentas bancarias.

Las llamadas telefónicas continúan siendo un medio de comunicación habitual para millones de ciudadanos y, precisamente por eso, también se han convertido en una herramienta utilizada por los estafadores. A través de diferentes engaños, buscan ganarse la confianza de sus víctimas, obtener información privada o llevarlas a realizar acciones que pueden terminar en pérdidas económicas.
Una de las estrategias más frecuentes consiste en generar una sensación de urgencia. El criminal puede asegurar que existe un problema con una cuenta, que se detectó una transacción sospechosa o que es necesario realizar una verificación de manera inmediata. La intención es que la persona actúe rápidamente y no tenga tiempo de comprobar si quien está al otro lado de la línea realmente pertenece a la entidad que menciona.
Sin embargo, existen modalidades que van un paso más allá. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido sobre el llamado “fraude del sí”, una práctica en la que los ciberdelincuentes buscan conseguir una respuesta afirmativa de la víctima para intentar utilizarla posteriormente en otro engaño.

Una de las modalidades comienza con una comunicación en la que el usuario responde “sí” y, poco después, recibe una grabación que anuncia la supuesta contratación de un servicio. Cuando el usuario devuelve la llamada para cancelarlo, los estafadores aprovechan el contacto para solicitar datos bancarios.
En otros casos, se hacen pasar por una empresa o entidad y formula una serie de preguntas hasta conseguir que la persona pronuncie la palabra “sí”. La respuesta puede quedar registrada y, según advierte la OCU, los responsables pueden intentar utilizarla posteriormente para respaldar falsos trámites o contrataciones.
Por esta razón, ante una llamada inesperada, lo más recomendable es no proporcionar información personal, financiera ni códigos de seguridad. Si existe alguna duda sobre un cobro, servicio o movimiento, es preferible buscar por cuenta propia los canales oficiales de la empresa y comunicarse directamente con ella.

Si se sospecha que se pudo haber caído en uno de estos engaños, es importante revisar los movimientos bancarios y prestar atención a cualquier actividad inusual. También puede ser conveniente cambiar las contraseñas que puedan estar comprometidas y conservar evidencias como registros de llamadas, mensajes, facturas o movimientos financieros.
Finalmente, el fraude debe ser denunciado ante las autoridades correspondientes.
