Cualquier persona que haga uso de un dispositivo celular y tenga presencia en internet podría convertirse en objetivo de una estafa o un fraude, incluso por un descuido aparentemente insignificante. Los delincuentes han perfeccionado sus métodos y recurren a herramientas como la inteligencia artificial (IA) para crear situaciones, mensajes o llamadas que, aunque pueden parecer legítimos, hacen parte de un engaño.

Ante esta realidad, las autoridades recomiendan verificar cuidadosamente la identidad de quien se encuentra al otro lado de una llamada antes de compartir información o realizar alguna acción. Entre las modalidades más frecuentes están las llamadas diseñadas para manipular emocionalmente a las personas y convencerlas de transferir dinero.
En muchos casos, los delincuentes recurren a historias falsas que parecen reales para generar miedo, urgencia o preocupación en sus víctimas y llevarlas a actuar sin pensar. Según la Comisión Federal de Comercio (FTC), estas estrategias buscan construir situaciones creíbles que permitan conseguir que cumplan con las solicitudes de los estafadores.

En una modalidad, los delincuentes recurren a una sencilla frase en la llamada para iniciar el engaño. El objetivo podría ser obtener información sensible y, en algunos casos, acceder a sus cuentas bancarias. Por ello, si escucha esta expresión durante una llamada sospechosa, cortar la comunicación podría evitarle dolores de cabeza.
Si escucha esta frase al contestar una llamada, cuelgue de inmediato
Según las advertencias publicadas por entidades financieras como el Banco Pichincha, una de las estrategias utilizadas por los estafadores consiste en hacerse pasar por asesores bancarios y contactar a sus víctimas para ofrecerles tarjetas de crédito, préstamos o créditos de libre inversión.

Durante la conversación, emplean términos financieros y un discurso aparentemente profesional para generar confianza y obtener datos personales. Incluso pueden solicitar determinadas operaciones con el supuesto objetivo de validar la identidad o completar la activación del producto, aunque al final el crédito o servicio nunca exista.
Una de las frases que podría utilizarse como parte de este engaño es “vamos a simular un crédito”. Ante una llamada inesperada de este tipo, lo recomendable es no entregar información como el número de cédula, los datos bancarios o la dirección y verificar directamente con la entidad financiera si la oferta es legítima, bajo la excusa de “verificar su identidad”.

Por esta razón, la Superintendencia Financiera de Colombia recomienda comprobar directamente que la entidad esté vigilada y desconfiar de ofertas que prometan préstamos inmediatos, sobre todo cuando las condiciones del crédito no son claras o resultan desproporcionadas frente al monto solicitado.
