Los electrodomésticos se han convertido en aliados habituales en la casa, ya que facilitan tareas cotidianas como cocinar, limpiar y conservar los alimentos. Por esta razón, algunos aparatos se utilizan todos los días e incluso permanecen conectados de forma permanente, dependiendo de las necesidades de cada persona.

La nevera, la lavadora, el televisor, el horno y el aire acondicionado, entre otros equipos, necesitan electricidad para funcionar. Sin embargo, mantenerlos conectados durante largos periodos también puede representar un consumo de energía, incluso cuando no están en uso.
Esto ocurre, por ejemplo, con el llamado consumo fantasma. Apagar un aparato no siempre significa que deje de recibir electricidad, pues algunos equipos permanecen en modo de espera para mantener determinadas funciones activas o responder rápidamente cuando vuelven a utilizarse.
A esto se suma la frecuencia con la que se utilizan. Cada vez que un dispositivo entra en funcionamiento necesita energía para realizar la tarea para la que fue diseñado y, cuanto más tiempo permanece activo, mayor puede ser el consumo acumulado durante el mes.
El gasto depende principalmente de dos factores: la potencia del aparato y el tiempo de uso. Un aparato que requiere una mayor cantidad de electricidad y funciona durante varias horas al día puede representar un gasto mensual superior al de otro con menor potencia que solo se utiliza durante unos minutos.

En ese sentido, de acuerdo con La Casa del Electrodoméstico, uno de los aparatos que puede representar un consumo importante en el hogar, además de la nevera, es la lavadora. Este equipo puede gastar alrededor de 255 kWh al año, aunque la cifra varía según la frecuencia de uso, la duración de los ciclos y el programa seleccionado.
A diferencia de la nevera, que permanece conectada durante todo el día, la lavadora concentra su gasto principalmente durante los periodos en los que está funcionando, debido a la potencia que requiere. Por ello, algunos ciclos pueden demandar más electricidad, especialmente aquellos que utilizan agua caliente o realizan procesos de lavado más intensos.
La eficiencia energética también puede influir. Según la información proporcionada por la fuente, una lavadora con clasificación energética A podría reducir el gasto hasta en 180 kWh al año frente a modelos menos eficientes.

Para calcular de manera aproximada cuánta energía consume un electrodoméstico, se puede aplicar una fórmula sencilla que relaciona la potencia del equipo con el tiempo que permanece en funcionamiento:
- Energía consumida = Potencia eléctrica × Tiempo de utilización
De esta forma, un aparato con mayor potencia y un uso prolongado tenderá a registrar un consumo energético más alto. Esta operación permite hacer una estimación del gasto de equipos como la lavadora, la nevera, el televisor o el computador y entender cuáles pueden tener una mayor incidencia en la vivienda.
