La tecnología se ha convertido en una herramienta utilizada por los ciberdelincuentes para llevar a cabo diferentes modalidades de fraude. Aunque este tipo de ataques no es nuevo, las estrategias empleadas han evolucionado y, en algunos casos, resultan difíciles de identificar hasta que aparecen sus consecuencias.

Celulares, computadores, televisores y otros dispositivos que almacenan información personal pueden convertirse en objetivos. Por ello, los expertos recomiendan mantener las medidas de seguridad y evitar el exceso de confianza, especialmente frente a situaciones inesperadas o solicitudes que parezcan inusuales.
Pero los riesgos no se limitan al entorno digital. Los usuarios también pueden encontrarse con engaños en espacios cotidianos, incluso al realizar actividades tan comunes como retirar efectivo de un cajero automático.
Estos equipos son un blanco frecuente debido a que concentran operaciones relacionadas directamente con el dinero de los clientes. Algunas modalidades consisten en observar la clave que introduce el ciudadano o distraerla para intentar intervenir durante la transacción.
También existen métodos que buscan aprovechar el funcionamiento del propio dispensador. Los criminales pueden manipular físicamente la zona por donde salen los billetes para impedir que el efectivo sea entregado con normalidad.

De acuerdo con el Banco de España, en estos casos, la máquina puede procesar el retiro, descontar el monto de la cuenta y aparentar que todo ocurrió correctamente. Sin embargo, al momento de recoger el dinero, la persona puede encontrarse con que no hay billetes disponibles en la ranura.
La situación podría interpretarse inicialmente como una falla técnica. No obstante, si existe una intervención deliberada, el dinero puede haber quedado retenido dentro del mecanismo de salida.
El riesgo aumenta si el usuario asume que se trató simplemente de un error y abandona el lugar. En determinadas situaciones, quienes instalaron la trampa pueden permanecer cerca y esperar a que el usuario se retire para intentar recuperar posteriormente el dinero que quedó atrapado.
¿Qué hacer si el cajero no entrega el dinero?
Por esta razón, si un cajero no entrega nada después de completar una operación, lo recomendable es no marcharse de inmediato. Primero, revise visualmente la zona de salida y evite introducir objetos, tirar de los billetes o intentar desmontar alguna parte del dispositivo.

También es importante conservar el comprobante, en caso de que haya sido emitido, y verificar en la aplicación o en los canales oficiales de la entidad financiera si el retiro aparece registrado.
Si se confirma alguna anomalía, comuníquese cuanto antes con el banco mediante sus líneas oficiales y reporte lo ocurrido. Para facilitar la revisión del caso, conviene proporcionar datos como la ubicación del cajero, la hora aproximada de la operación y el monto solicitado.
