Una de las principales características de los Smart TV es su conexión a internet, una función que permite acceder a una amplia variedad de contenidos y servicios sin necesidad de dispositivos adicionales. Gracias a esto, la experiencia de uso en el hogar se vuelve más completa, tanto para una persona como para toda la familia.
Conectarlos es un proceso sencillo: basta con ingresar al menú de configuración, seleccionar la red wifi, introducir la contraseña y, en cuestión de segundos, el televisor estará en línea. A partir de ese momento, es posible acceder a plataformas de streaming, videojuegos, aplicaciones de música y muchas otras opciones.
No obstante, cuando se trata de conexión a internet, la seguridad se convierte en un aspecto fundamental. En la actualidad, las amenazas cibernéticas son cada vez más frecuentes y sofisticadas, lo que puede poner en riesgo la información de los usuarios.
Al igual que otros dispositivos conectados, los televisores inteligentes también pueden ser objetivo de ataques informáticos. Si el equipo no cuenta con actualizaciones de seguridad o se conecta a una red wifi poco protegida, existe la posibilidad de que terceros accedan al sistema. En algunos casos, esto incluso podría comprometer otros dispositivos conectados a la misma red doméstica.

¿Por qué instalar una VPN en el televisor?
De acuerdo con expertos en ciberseguridad de Kaspersky, una VPN (red privada virtual) permite ocultar la dirección IP del usuario al redirigir la conexión a través de un servidor remoto. De esta manera, se dificulta que proveedores de internet u otros actores puedan rastrear la actividad en línea. Además, esta tecnología cifra la información, transformándola en datos ilegibles y reforzando la protección frente a posibles interceptaciones.

Una VPN establece una conexión segura, especialmente útil cuando se utilizan redes públicas. Al cifrar el tráfico de internet y ocultar la identidad digital, reduce significativamente el riesgo de seguimiento o robo de datos.
Por su parte, los proveedores de servicios de internet (ISP) son los encargados de gestionar la conexión y asignar una dirección IP a cada usuario. A través de este proceso, pueden canalizar e incluso registrar la actividad en línea, ya que los datos pasan por sus servidores.

Algunos especialistas advierten que, pese a la percepción de seguridad, estas compañías podrían compartir información de navegación con terceros. A esto se suma el riesgo de ciberataques, que pueden comprometer datos personales en caso de vulneraciones en sus sistemas.
El panorama se vuelve aún más delicado al utilizar redes wifi públicas. En estos entornos, la información puede ser interceptada con mayor facilidad, lo que expone a los usuarios al robo de contraseñas, datos bancarios y otros elementos sensibles relacionados con su identidad digital.
