El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso que las empresas que operan centros de datos paguen un “dividendo” a las comunidades locales para conseguir mayor aceptación de estas instalaciones, cuya expansión se ha visto frenada por la oposición de los habitantes de distintas zonas del país.

El dirigente republicano respalda la construcción de estos complejos tecnológicos para garantizar la supremacía de Estados Unidos en el ámbito de la inteligencia artificial. Sin embargo, el consumo de energía y agua de estas instalaciones ha provocado protestas y preocupación entre los ciudadanos.
Trump propone acuerdos financieros con las comunidades
A través de su red social Truth Social, Trump planteó que las compañías lleguen a acuerdos económicos con las poblaciones donde pretenden instalar sus centros de datos.
“Si las empresas quieren que sus centros de datos sean populares, que paguen un ‘dividendo’ a la comunidad y/o a los individuos de esas comunidades”, escribió el mandatario el miércoles.
En la misma publicación, el presidente aseguró que ha observado casos en los que la percepción de los habitantes cambió después de alcanzar acuerdos financieros con las empresas.
“He seguido de cerca el proceso y los centros de datos que eran muy impopulares en una zona determinada se volvieron extremadamente populares cuando se alcanzó un acuerdo financiero. ¡¡¡HAGAN ACUERDOS y que se construyan!!!” más centros, añadió.
La propuesta busca que las compañías ofrezcan beneficios económicos directos a las comunidades como una vía para reducir la resistencia a sus proyectos y facilitar la construcción de más instalaciones.
La oposición ha frenado decenas de proyectos
La resistencia local representa un obstáculo para la expansión de los centros de datos en Estados Unidos. Según Data Center Watch, organización que mapea la oposición a estas instalaciones en el país, al menos 75 proyectos fueron bloqueados o postergados durante los tres primeros meses de 2026.
Estas infraestructuras son fundamentales para el funcionamiento de numerosos servicios digitales y para el desarrollo de la inteligencia artificial, ya que albergan los equipos informáticos que procesan y almacenan grandes cantidades de información.

No obstante, su funcionamiento requiere importantes cantidades de electricidad y, dependiendo de los sistemas de refrigeración utilizados, también puede implicar un consumo considerable de agua. Estas necesidades han alimentado las preocupaciones de las comunidades que deben convivir con las instalaciones.
Los centros de datos entran en el debate electoral
El rechazo a estos proyectos también ha adquirido relevancia política. Las encuestas muestran que la hostilidad de muchos estadounidenses hacia los centros de datos se ha convertido en un asunto relevante de cara a las elecciones de medio mandato, previstas para el 3 de noviembre.
En este contexto, la propuesta de Trump introduce los acuerdos financieros como una alternativa para intentar conciliar los planes de expansión tecnológica con las preocupaciones de los habitantes.
El desafío para las empresas consiste en avanzar con las infraestructuras necesarias para la inteligencia artificial mientras responden a las inquietudes locales por el uso de recursos. Para Trump, los beneficios económicos destinados a las comunidades podrían contribuir a destrabar proyectos que, hasta ahora, han encontrado resistencia.
*Con información de AFP.
