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La frase con la que Steve Jobs arremetió contra Bill Gates: “El único problema de Microsoft es que no tienen gusto”

Una entrevista de 1995 dejó al descubierto la visión que Jobs tenía sobre la empresa de Bill Gates.

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15 de julio de 2026 a las 10:15 p. m.
Detrás del éxito de Microsoft, de Bill Gates (derecha), Steve Jobs (izquierda) veía una carencia que consideraba imposible de ignorar.
Detrás del éxito de Microsoft, de Bill Gates (derecha), Steve Jobs (izquierda) veía una carencia que consideraba imposible de ignorar. Foto: AFP

La industria tecnológica occidental ha estado definida durante décadas por la tensión constante entre Apple y Microsoft. Sin embargo, pocos momentos resultaron tan determinantes para ilustrar esta diferencia de visiones como la entrevista concedida por Steve Jobs en 1995 para el documental Triumph of the Nerds.

Esta es la habilidad tóxica que compartían Bill Gates y Steve Jobs.
El hábito tóxico que Bill Gates y Steve Jobs tenían en común al tratar a sus empleados

En aquel entonces, Jobs —quien lideraba NeXT antes de su retorno triunfal a la compañía de la manzana— lanzó un dardo directo al corazón de la empresa dirigida por Bill Gates: la acusación de una ausencia total de buen gusto.

El significado de “tener gusto” según Jobs

Para el cofundador de Apple, el éxito comercial no era sinónimo de excelencia. Jobs argumentaba que el gran defecto de Microsoft no residía en su capacidad de negocio, sino en su incapacidad para generar conceptos originales. Según su perspectiva: “El único problema con Microsoft es que simplemente no tienen gusto”.

Jobs no cuestionaba la inteligencia de Gates para los negocios; de hecho, reconocía su astucia al negociar con IBM para que su sistema operativo, el MS-DOS, fuera el estándar en los ordenadores de la época mediante un modelo de licencias.

Apple prepara un giro inesperado con una idea que Steve Jobs había desestimado tajantemente.
Steve Jobs aseguraba que el mayor problema de Microsoft era la falta de creatividad en sus productos. Foto: Getty Images

Sin embargo, para Jobs, esa estrategia era puramente funcional y carecía de la filosofía de diseño y experiencia de usuario que él consideraba esencial para elevar la tecnología a la categoría de arte.

“Y no lo digo en un sentido pequeño, lo digo en un sentido grande, en el sentido de que no piensan en ideas originales y no aportan mucha cultura a sus productos”, comentó Jobs,

La comparación con la comida rápida

En un intento de explicar la magnitud de su crítica, Jobs utilizó una analogía muy cotidiana: comparó a Microsoft con McDonald’s. Con esto, quería señalar que, aunque la compañía había logrado una escala masiva y llegaba a millones de personas, su producto era genérico y carecía de una identidad creativa distintiva.

Mientras Apple buscaba crear un ecosistema controlado donde la ingeniería y la estética se fusionaran, Microsoft se centraba en la expansión global a través de la cantidad. Para el líder de Apple, esta falta de “creatividad” impedía que Microsoft fuera verdaderamente diferente en un sentido profundo.

De la colisión dialéctica al reconocimiento final

A pesar de la dureza de estas palabras, la historia entre ambos líderes fue mucho más rica que un simple intercambio de insultos.

En los inicios de la informática personal, ambas entidades colaboraron estrechamente; incluso Microsoft desarrolló programas fundamentales para los primeros ordenadores de Apple.

Esta es la habilidad tóxica que compartían Bill Gates y Steve Jobs.
Con el paso de los años, la rivalidad entre Jobs y Gates dio pasó a un respeto mutuo. Foto: Montaje: SEMANA, con fotos de Getty Images

Con el paso de los años, la fricción se transformó en un vínculo de respeto profesional. Ambos terminaron aceptando que su competencia mutua fue el motor que aceleró la innovación en todo el mundo.

En la etapa final de la vida de Jobs, Bill Gates no dudó en elogiar públicamente las habilidades de su antiguo rival en áreas como el diseño y la creación de productos, cerrando así un ciclo de décadas de enfrentamiento con una nota de admiración compartida.