La NASA confirmó el fin de la misión científica del telescopio espacial Neil Gehrels Swift, que permaneció más de 20 años en el espacio. La agencia estadounidense informó que el telescopio no continuará con sus operaciones y se espera que caiga hacia la Tierra durante “las próximas semanas”.

El telescopio Swift, durante dos décadas, permitió estudiar explosiones cósmicas y otros acontecimientos de gran energía, aportando información importante para la comunidad científica. Sin embargo, con el paso del tiempo, la nave perdió altura de manera progresiva, lo que llevó a su reingreso a la atmósfera terrestre.
Antes de dar por terminada la misión, la agencia informó que se intentaron alternativas para elevar nuevamente la órbita del observatorio, incluido un posible rescate mediante otra nave espacial. No obstante, las maniobras no tuvieron éxito y el telescopio descenderá sin control a la Tierra.

¿Representa algún peligro para las personas?
Aunque la mayor parte del telescopio espacial Swift se desintegraría al entrar en la atmósfera terrestre, algunos fragmentos podrían resistir las altas temperaturas y alcanzar la superficie. Según la NASA, la posible zona de reingreso abarca una franja que se extiende desde el centro de México hasta gran parte de Sudamérica, además de amplias regiones oceánicas. Sin embargo, la agencia considera poco probable que los restos representen un peligro para las personas.
La caída del observatorio se volvió inevitable en agosto, cuando la NASA y la empresa estadounidense Katalyst Space descartaron la posibilidad de recuperar la nave mediante LINK, un vehículo robótico lanzado en julio que tenía como objetivo capturar el telescopio y elevar su órbita.

Tras el fracaso de esta operación, no se logró evitar el descenso del Swift, cuya entrada en la atmósfera está prevista para las próximas semanas.
“Aunque nos entristecerá ver que la misión de Swift llegue a su fin, sabíamos que este esfuerzo de impulso valdría la pena de cualquier manera: avanzar en la tecnología de mantenimiento de naves espaciales estadounidenses, desafiarnos a cumplir con plazos de misión sin precedentes y probar cómo operamos los satélites para extender su tiempo en órbita terrestre baja”, señaló Ghonhee Lee, director ejecutivo de la compañía, a finales de agosto, confirmando que el rescate había sido abortado.
El momento exacto del reingreso aún es incierto, ya que la trayectoria del telescopio puede variar por diferentes factores que afectan su órbita. Aunque la NASA estima que el descenso ocurrirá en las “próximas semanas”, todavía no ha establecido una fecha ni una hora concretas, ni ha determinado dónde podrían caer los posibles fragmentos que sobrevivan al paso por la atmósfera.
