Biodiversidad

Nadie esperaba lo que científicos encontraron bajo uno de los árboles más antiguos de la Tierra: lanzan advertencia crucial

La investigación determinó que estos organismos desempeñan un papel fundamental en la salud del ecosistema y en el almacenamiento de carbono.

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11 de marzo de 2026 a las 9:23 a. m.
Un estudio reciente realizado en Chile analizó los bosques de alerce (Fitzroya cupressoides).
Un estudio reciente realizado en Chile analizó los bosques de alerce (Fitzroya cupressoides). Foto: Getty Images

Los avances científicos son cada vez más evidentes y una muestra de ello son los hallazgos realizados por expertos que aportan al conocimiento y al desarrollo del mundo. Uno de los más recientes se registró en la Cordillera Costera del sur de Chile, donde una investigación reveló que los árboles más antiguos de los bosques de alerce (Fitzroya cupressoides) albergan una gran diversidad de hongos subterráneos, esenciales para la salud del ecosistema y el almacenamiento de carbono.

El estudio, publicado en la revista Biodiversity and Conservation, señala que un solo alerce milenario puede albergar cientos de especies de hongos, muchas de ellas posiblemente nuevas para la ciencia. Este hallazgo resalta la importancia de proteger estos árboles para conservar los bosques templados lluviosos.

La investigación analizó las comunidades fúngicas presentes en alerces de más de 2.400 años de edad y encontró que la diversidad de hongos en el suelo que los rodea es mucho mayor que el promedio, con al menos 361 tipos únicos. Además, se observó que los árboles más grandes y antiguos albergan una mayor diversidad fúngica, mientras que niveles elevados de fósforo en el suelo se asocian con una menor diversidad.

Estos organismos cumplen un papel clave en la salud del ecosistema y en el almacenamiento de carbono.
Comprender cómo cambian las comunidades fúngicas con la edad del alerce es esencial para monitorear y conservar estos bosques. Foto: Getty Images

Asimismo, el estudio comparó diferentes bases de datos de ADN para identificar hongos micorrízicos y concluyó que la base de datos EUCARYOME permite detectar más taxones que otras herramientas utilizadas en este tipo de análisis.

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En conjunto, los resultados muestran que los alerces milenarios funcionan como verdaderos refugios de biodiversidad fúngica, lo que los convierte en especies clave para la conservación y restauración de los bosques.

A pesar del creciente interés científico en el alerce y otros árboles milenarios, todavía se conoce poco sobre los procesos que les permiten vivir durante tanto tiempo. La mayoría de las investigaciones se han centrado en el crecimiento y en las interacciones visibles en la superficie, mientras que las relaciones subterráneas —especialmente con hongos micorrízicos arbusculares (AM)— han sido menos estudiadas.

Sin embargo, se sabe que estos hongos desempeñan un papel fundamental en el crecimiento y la supervivencia del alerce. Estudios recientes sugieren que las comunidades de hongos asociadas a las raíces pueden cambiar con la edad del árbol e incluso ser seleccionadas por la propia planta, actuando como una especie de “segundo genoma” que favorece su adaptación frente a cambios ambientales.

Los árboles más antiguos de alerce albergan una gran diversidad de hongos subterráneos.
Los árboles más antiguos de alerce albergan una gran diversidad de hongos subterráneos. Foto: Getty Images

Actualmente, el alerce está catalogado como una especie en peligro de extinción y enfrenta diversas amenazas, entre ellas la destrucción de su hábitat, el desarrollo de carreteras y el aumento de los incendios forestales asociados al cambio climático.

La pérdida de biodiversidad —especialmente de hongos del suelo— puede afectar negativamente el funcionamiento de los ecosistemas, incluido el ciclo de nutrientes y la productividad del bosque. Por ello, comprender cómo evolucionan las comunidades fúngicas del suelo a medida que los alerces envejecen es clave para monitorear y conservar estos bosques, así como las interacciones que sostienen su resiliencia ecológica.