La escena parecía sacada de una película de ciencia ficción, pero ocurrió en pleno Consumer Electronics Show (CES) 2026. Dos robots humanoides, de la altura aproximada de niños, subieron al cuadrilátero en la Arena BattleBots de Las Vegas para protagonizar una pelea que captó la atención de decenas de asistentes al evento tecnológico más importante del mundo.
Robots humanoides debutan en el cuadrilátero del CES
Los combatientes se enfrentaron como parte de un evento de Ultimate Fighting Robot (UFB), una propuesta que busca trasladar la lógica de los deportes de contacto al terreno de la robótica. Los humanoides se tambaleaban al lanzar puños y patadas, mientras el público —en su mayoría visitantes del CES— observaba con curiosidad, lanzaba vítores y reaccionaba a cada acierto o error.

La puesta en escena no dejó detalles al azar. Un árbitro humano se dirigía a los robots como si se tratara de peleadores de carne y hueso, reforzando la sensación de estar ante un combate real, aunque protagonizado por máquinas.
Pilotos humanos detrás de cada golpe
Lejos de ser autónomos, los robots eran controlados en tiempo real por pilotos humanos ubicados al costado del cuadrilátero. Cada orden —un puñetazo, una patada o un movimiento defensivo— era ejecutada a distancia mediante una combinación de cámaras y controles con sensores de movimiento de Nintendo.
Las cámaras capturaban los gestos de los operadores, que luego eran replicados, de forma más o menos precisa, por los robots. El resultado era irregular: por momentos, los luchadores parecían boxeadores desorientados. Sus fallos provocaban risas entre los asistentes, mientras que los golpes bien conectados desataban aplausos y entusiasmo.
“Este es el deporte del futuro”, dice Bulatov
Para los promotores de UFB, estos tropiezos son parte del proceso. Vitaly Bulatov, cofundador de la liga junto con su esposa Xenia, sostiene que las peleas de robots humanoides apenas están comenzando su evolución. “Este es el deporte del futuro”, afirmó durante el evento.

La pareja, de origen ruso, está convencida de que el atractivo no reside solo en la tecnología, sino en las “historias humanas” que hay detrás de cada combate. Según su visión, conocer a las personas que controlan a los robots y siguen sus trayectorias podría generar un vínculo emocional con el público, similar al que existe en los deportes tradicionales.
Entre la ciencia ficción y el entretenimiento real
Algunos asistentes compararon la experiencia con referencias del cine. “Con más avances, podría ser más entretenido, tal y como en películas como ‘Real Steel’ (Gigantes de acero)”, comentó Esteban Pérez, un trabajador de TI de 25 años de Denver, que presenció uno de los combates.
Aunque los enfrentamientos actuales distan de la espectacularidad mostrada en la película de 2011, los eventos de UFB ya logran atraer a jóvenes profesionales del sector tecnológico, interesados tanto en el espectáculo como en el potencial de la robótica aplicada.

Datos, desarrollo y una comparación provocadora
Más allá del show, los combates cumplen una función técnica clave. Cada pelea permite recolectar datos de movimiento corporal que pueden ser utilizados para entrenar software y mejorar las capacidades de los robots humanoides.

“Me emociona ver cuál es el valor de entretenimiento de las peleas... también las características de los robots”, señaló Yael Rosenblaum, gerente de proyectos en la construcción del robot Atlas de Boston Dynamics, quien asistió al evento junto a varios colegas.
Bulatov, por su parte, no dudó en lanzar una afirmación que generó debate entre los presentes: “Es definitivamente mejor que las artes marciales mixtas”. Una frase que resume la ambición de UFB: convertir a las peleas entre robots en una nueva forma de entretenimiento deportivo, nacida en el corazón de la innovación tecnológica.
*Con información de AFP.










