Cristina nunca imaginó que una simple llamada telefónica la convertiría en cómplice involuntaria de una red de estafas. Según relató en Antena 3, todo empezó cuando alguien, haciéndose pasar por un contacto de confianza de uno de sus grupos de WhatsApp, la contactó con una excusa convincente.
“Yo estaba baja, me dio confianza y le di el código de mi WhatsApp”, confiesa. En cuestión de minutos, y tras compartir un código de verificación que le solicitaron, perdió el control de su cuenta.
Lo que siguió fue un caos: su WhatsApp desapareció de su celular y los estafadores, ahora dueños de su perfil, comenzaron a enviar mensajes a sus contactos pidiendo dinero.
“Les quitaron en total más de 2.000 euros”, explica.

El modus operandi es rápido y letal, los delincuentes, una vez dentro de la cuenta, activan la verificación en dos pasos con sus propios datos, dejando a la víctima sin acceso.
Mientras esta intenta recuperar el control, los estafadores ya están enviando mensajes urgentes a la lista de contactos, simulando emergencias o necesidades económicas.

¿Qué hacer cuando su WhatsApp ya no es suyo?
Alejandro vivió una experiencia similar, pero su reacción fue distinta.
“En mi caso me despierto un sábado para ir a trabajar y cuando voy a entrar a WhatsApp para atender a los compañeros, no tengo WhatsApp. Me doy cuenta de que WhatsApp me está pidiendo los datos para volver a entrar a la aplicación”, relata.
Durante el fin de semana, intentó sin éxito recuperar el acceso. La solución llegó el lunes, cuando decidió cambiar su número de teléfono por completo.
“Tuve que cambiar el número un lunes porque durante el fin de semana no podían atenderme en la compañía”, asegura.

Mientras Alejandro optó por la radicalidad, Cristina recomienda actuar con rapidez: contactar a la compañía telefónica para bloquear la línea, avisar a los contactos sobre el fraude y sobre todo, nunca compartir códigos de verificación por más convincente que parezca la solicitud.










