Los electrodomésticos se han convertido en aliados indispensables en la vida cotidiana, ya que facilitan numerosas tareas del hogar. Entre ellos, la nevera ocupa un lugar fundamental, al ser clave para la adecuada conservación de los alimentos.

No obstante, cuando las personas se ausentan de casa por vacaciones o viajes prolongados, es habitual que opten por desconectar este electrodoméstico con el fin de evitar un aumento en la factura de energía y reducir posibles riesgos mientras la vivienda permanece sola durante varios días o semanas.
Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de España, existen alternativas que permiten disminuir el consumo eléctrico del hogar sin necesidad de desenchufar la nevera. Estas medidas ayudan a mantener la eficiencia del aparato y a controlar el gasto energético.

¿Qué hacer para evitar el incremento en el consumo de energía de la nevera?
Uno de los factores que más influye en el gasto eléctrico es la ubicación del electrodoméstico. Colocar la nevera en un lugar expuesto al sol o demasiado pegado a la pared puede incrementar el consumo de energía.
Por ello, los expertos recomiendan dejar un espacio adecuado entre los laterales y la parte trasera del aparato y la pared, lo que permite una correcta circulación del aire, mejora el intercambio térmico y optimiza su funcionamiento.

Con solo unos centímetros de separación es posible garantizar una ventilación adecuada, evitar un consumo innecesario de energía y conservar los alimentos en buen estado. Asimismo, ajustar el termostato a una temperatura aproximada de 5 °C en la nevera y -20 °C en el congelador resulta suficiente para preservar la mayoría de los alimentos sin generar un gasto eléctrico excesivo.

Otra recomendación clave es limitar la apertura frecuente de la puerta de la nevera, ya que cada vez que se abre el motor debe esforzarse más para recuperar la temperatura adecuada, lo que incrementa el consumo de energía y se refleja directamente en un mayor gasto en la factura eléctrica.










