Cundinamarca es un destino con diversidad de paisajes y experiencias a pocos kilómetros de Bogotá. En este departamento, los viajeros se encuentran con imponentes montañas, páramos, cascadas, lagunas y pueblos coloniales llenos de historia.
Precisamente uno de esos pueblos es considerado como uno de los más bonitos de la región, un lugar que combina historia, cultura, arquitectura colonial y encantos naturales, ideales para pasar momentos en familia o con amigos.

Se trata de Zipaquirá, un encantador destino, ubicado a aproximadamente una hora de la capital y situado en un territorio que albergó durante miles de años culturas ancestrales que encontraron en la explotación de la sal su fortaleza cultural, económica y social, precisa el portal oficial de turismo Colombia Travel.
Su estilo colonial es uno de sus atributos, lo cual se dio porque allí se reunió la revolución comunera, antesala de la independencia, un hecho histórico que también marca la importancia de este destino cundinamarqués.

Se le reconoce por ser el hogar de la majestuosa Catedral de Sal, un ícono que posiciona a este municipio como uno de los principales puntos turísticos del departamento, pero no es el único, pues este destino tiene muchas otras cosas que ofrecerles a los viajeros.
La Catedral de Sal
Como ya se mencionó, la Catedral de Sal es una joya emblemática que se caracteriza por ser una obra arquitectónica subterránea de renombre internacional. Este monumento ha sido declarado Patrimonio Cultural y Natural del Parlamento Andino y ofrece a los visitantes una experiencia única.

En el casco urbano hay detalles que enamoran y en la lista se incluyen sus calles empedradas que complementan la arquitectura colonial. Allí, en el centro, se encuentra la Plaza de los Comuneros, un lugar lleno de historia que ayuda a conocer y entender más sobre la independencia de Colombia.
Un lugar más que vale la pena visitar es la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, un sitio lleno de espiritualidad y belleza arquitectónica, que seguro admirarán mucho quienes disfrutan de la cultura y el turismo religioso. A estos encantos se suma el Museo Arqueológico, que permite conocer los vestigios culturales de la región.

Para los amantes de la naturaleza, en Zipaquirá pueden visitar la Reserva Forestal Don Benito, un espacio perfecto para caminar y disfrutar de la vegetación en su máxima expresión.
De acuerdo con información de la Gobernación de Cundinamarca, la economía de Zipaquirá ha estado históricamente ligada a la minería de sal, pero el turismo ha ganado relevancia y juega un papel crucial. La ciudad atrae a miles de visitantes cada año, quienes llegan no solo para conocer la Catedral de Sal, sino para disfrutar la riqueza histórica y cultural que tiene este municipio.
