El departamento de Antioquia es el más poblado de Colombia y es reconocido por su gran riqueza natural y cultural.
Uno de sus 125 municipios es Belmira, ubicado a 60 kilómetros de Medellín, aproximadamente a una hora y 40 minutos de distancia en vehículo.
Esta población se destaca por sus hermosos paisajes y la “majestuosidad del páramo, en el que se encuentra una gran variedad de especies de fauna y flora, algunas de ellas endémicas”, de acuerdo con el portal de turismo Antioquia Travel.
Adicionalmente, es considerado un importante destino de turismo de naturaleza, donde se pueden realizar actividades como senderismo, avistamiento de aves, cabalgatas, toma de fotografías y disfrutar de una deliciosa trucha que abunda en sus aguas.

“Belmira cautiva los sentidos con su clima frío y cielo gris, con una mágica sensación que le permite a los caminantes aventurarse por las rutas ecológicas. Un destino imperdible que invita a sumergirse en la naturaleza”, subraya el portal Corregimientos Antioquia de la Gobernación del departamento.
“Al visitar Belmira, es posible embarcarse en una búsqueda culinaria única, como la tradicional trucha arcoíris, que durante mucho tiempo ha poblado sus ríos y ha sido cultivada en estanques. Este páramo es el lugar de ensueño para los amantes de la naturaleza y la biodiversidad”, agrega la publicación web.


Sitios de interés
Entre sus principales atractivos se encuentran varias cascadas, como la de Las Golondrinas, ubicada a unos cinco kilómetros de la cabecera municipal, donde es posible darse un baño y conectar con la naturaleza.
También está La Montañita, a la que se llega a través de un sendero ecológico. Se caracteriza por ser un lugar lleno de biodiversidad en fauna y flora y uno de los atractivos más llamativos del municipio. Otra caída de agua es El Yerbal, que complementa estos atractivos hídricos.
También hay varios miradores. Uno de ellos es el del Norte, situado sobre el páramo Santa Inés, considerado uno de los atractivos ecoturísticos más importantes del departamento. Desde allí nace más del 70% del agua que recibe todo el Valle de Aburrá.
Otro es el Alto del Morro, un espacio en el que los viajeros pueden conocer más de la biodiversidad del municipio, realizar senderismo, respirar aire puro y conectar con la naturaleza.
