Boyacá se ha consolidado como uno de los destinos imperdibles para visitar y esta temporada de fin de año es una buena excusa para realizar un viaje y disfrutar de todos sus encantos.
La oferta es variada y para todos los gustos. Una de las muchas posibilidades para conocer es el municipio de Chita, ubicado a unas cinco horas de Tunja. Es un destino que destaca por sus lindos paisajes y por tener su propia ciudad perdida.

Se trata de la ‘Ciudad perdida de los Lanches’, que se caracteriza por sus ruinas en piedra negra de la civilización que precedió a los chitanos. De acuerdo con el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr), este lugar toma su nombre por la forma que se encuentra en su contexto físico, semejando las calles de un pueblo.

Esta formación tiene una extensión de aproximadamente una hectárea y una de las teorías apunta a que en el periodo carbonífero, la lluvia acumuló sedimentos que fueron separados por ríos continuos que formaban calles separadas que se endurecieron con el calor solar.
Independiente de cuál sea su origen, este se ha consolidado como uno de los principales atractivos de este municipio boyacense, en donde los viajeros también se encuentran con una variedad de lagunas que vale la pena conocer.

Por ejemplo, está la de El Pedregal, que es una de las más llamativas y facilita el desarrollo de actividades de ecoturismo. Se dice que cerca de allí se encontraba el cacicazgo de mayor importancia de los Laches.
Así mismo, la Laguna Tres Chorros, que recibe este nombre porque ese es el número de afluentes que depositan en ella sus aguas claras y cristalinas. Es un lugar adornado de bellos frailejones que generan paz y tranquilidad.
Para los amantes de la naturaleza, en este territorio también hay varios ecosistemas de altas montañas, declarados como áreas de protección ambiental por la nación. El municipio comparte áreas de la Sierra Nevada del Parque Nacional El Cucuy, Güicán, y Chita y el Parque Nacional de Pisba, ocupa más del 40 % del territorio chitano.

En el casco urbano
En el casco urbano se encuentra la Piedra del Sol, con el símbolo a través del cual el antepasado representaba la estrella tutelar. Se trata de una valiosa expresión de arte rupestre, que se ha consolidado como orgullo de Chita.
A esta se suma la Iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria, un templo de dos torres, que se caracteriza por su imponencia y es posible divisarlo desde muchos puntos.
En lo relacionado con su oferta gastronómica, este destino de Boyacá cuenta con variedad de opciones, entre ellas, las génovas, el chorizo y el mute, entre otros platos. A esto se suman productos como las colisiones, los merengues, cotudos, boronitas y mantecadas que hacen parte de los ricos amasijos que sus habitantes preparan.
