Escondido entre montañas y envuelto por un mágico bosque de niebla, en el departamento de Caldas, se encuentra un encantador pueblo donde la palma de cera se alza como la gran protagonista del paisaje.
Este destino es el municipio de Marulanda, considerado uno de los pueblos más fríos del departamento, que cautiva con su amplia oferta de atractivos naturales, entre ellos un lugar conocido como el Valle de Cabras, situado en una finca que lleva el mismo nombre.

Allí, la palma de cera es la gran protagonista, convirtiendo a esta población en uno de los mejores sitios para disfrutar de la imponencia de este árbol emblemático nacional. Esta especie es la de mayor altura en el mundo y se puede observar a 20 minutos del casco urbano.
Para vivir esta experiencia, la finca Cabras ofrece la posibilidad de recorrer este bosque a caballo o mediante caminatas guiadas. No obstante, al estar ubicado en una propiedad privada, es necesario programar la actividad con los baquianos de la zona, explica la Alcaldía en su sitio web.
Aparte de este lugar, Marulanda cuenta con otros sitios de interés para visitar, como la capilla Sagrado Corazón, una reliquia arquitectónica del siglo XIX que se levanta sobre un pequeño montículo en las afueras de la zona urbana.

En este templo, el visitante puede ascender por escaleras de piedra que conducen a un mirador excepcional, desde donde se aprecian imponentes vistas del entorno.
Además, al explorar su interior, se puede ver la reproducción de un viacrucis italiano, una obra de gran valor artístico y espiritual que enriquece la experiencia del recorrido.
Otra joya arquitectónica para descubrir en este encantador pueblo caldense es la iglesia Nuestra Señora de las Mercedes, un templo que conserva materiales correspondientes a distintos periodos del siglo XX.
Su última intervención, realizada en el año 2000, incluyó la construcción de una nueva torre campanario que realzó su presencia urbana.
Gracias a estos elementos, este recinto religioso se presenta hoy como una obra de estilo ecléctico, donde convergen formas y detalles románticos de inspiración neoclásica, enriqueciendo el valor histórico y estético del destino.

Para quienes buscan aventuras en medio de la naturaleza, uno de sus atractivos para descubrir es la Cueva de Bermúdez, localizada en la vereda Mollejones, en la vía que conduce al corregimiento de San Félix.

Este paraje, de formación semirrocosa, está ligado a la leyenda de los personajes María la Parda y Juan Bermúdez, quienes, según la tradición, habrían dejado enterrado un tesoro en lo profundo de la cueva.
Se dice que dicha fortuna fue obtenida tras un pacto que sellaron con el diablo, lo que ha envuelto al lugar en un halo de misterio y relatos populares que atraen a los visitantes del pueblo.
