Desde la antigüedad la relación de los perros con los humanos ha sido muy fuerte. A lo largo de los años se ha dado un proceso de domesticación, en el que los caninos han desarrollado una notable capacidad para comprender señales humanas, interpretar emociones y adaptarse a la vida en sociedad.

Esta convivencia ha permitido la creación de vínculos basados en la confianza, la cooperación y el afecto mutuo y en medio de esas vivencias, la ciencia no ha parado de estudiar las similitudes y aspectos parecidos que tienen estos animales con sus dueños o cuidadores.
Por ejemplo, una revisión de estudios publicada en la revista Personality and Individual Differences examinó 15 investigaciones realizadas en diversos países y encontró evidencias de que los perros y sus amos suelen compartir ciertas características físicas y rasgos de personalidad.
Los investigadores, liderados por la psicóloga alemana Yana Bender, querían determinar si las personas tienden a elegir mascotas con características similares a las suyas y si, con el tiempo, los perros desarrollan comportamientos o rasgos de personalidad influenciados por la convivencia con sus cuidadores. Los resultados respaldaron ambas hipótesis.

Señales biológicas de longevidad
Ahora, científicos del Dog Aging Project determinaron mediante análisis que las señales biológicas de longevidad en los humanos también se evidencian en los perros.
Los estudios publicados en The Journals of Gerontology, muestran que los metabolitos (pequeñas moléculas fabricadas por el cuerpo) relacionados con una muerte precoz o tardía son similares. Esta pista abre el camino a una mejor comprensión del envejecimiento, tanto en humanos como en los canes.

Las mencionadas moléculas reflejan lo que ocurre dentro del organismo. Por ejemplo, de qué forma las células usan la energía, cómo responden al estrés, cómo funciona el metabolismo o qué señales inflamatorias hay, razones por las cuales los científicos los estudian como posibles biomarcadores, es decir, señales medibles que ayudan a anticipar riesgos o estados de salud.

Para estudiarlos, los investigadores tomaron muestras de sangre de perros participantes en el Dog Aging Project y al analizar cientos de metabolitos, detectaron patrones asociados a una muerte más o menos rápida.
Los científicos compararon sus hallazgos con los resultados de cinco estudios sobre mortalidad humana basados en el análisis de metabolitos. La similitud encontrada fue uno de los aspectos más relevantes de la investigación, ya que numerosas moléculas relacionadas con un mayor o menor riesgo de muerte en los perros coincidían con las identificadas en los seres humanos.
Así las cosas, los resultados científicos sugieren que algunos de los procesos biológicos asociados al envejecimiento y la longevidad podrían estar relacionados entre perros y humanos, lo que refuerza el valor de estos animales como modelo para estudiar la salud y el envejecimiento de las personas.
