La ingesta de agua en los gatos es un hábito normal. El consumo adecuado de este líquido es fundamental para su salud, ya que interviene en procesos esenciales como la regulación de la temperatura corporal, la digestión, la circulación sanguínea y la eliminación de toxinas a través de la orina.

De acuerdo con los expertos, una hidratación correcta también ayuda a mantener el buen funcionamiento de órganos vitales, especialmente los riñones y el sistema urinario.
Además, los gatos tienen una tendencia natural a beber poca agua, debido a que sus antepasados obtenían gran parte de los líquidos de sus presas. Por esta razón, es importante asegurarse de que tengan acceso permanente a agua fresca y limpia para que se mantengan saludables.
Sin embargo, si el gato bebe más de lo normal, se debe prestar atención. Los especialistas aseguran que, por lo general, un aumento significativo en el consumo de agua de un gato puede ser una señal de alerta sobre su estado de salud.

El portal Experto Animal indica que un felino de aproximadamente cuatro kilogramos suele requerir cerca de 180 mililitros de agua al día; si supera de manera constante esa cantidad y, además, presenta un incremento en la frecuencia de la micción, es recomendable consultar al veterinario para descartar posibles problemas médicos.
Sin embargo, existen situaciones en las que una mayor ingesta de agua resulta normal. Por ejemplo, durante los días de altas temperaturas, cuando necesitan hidratarse más para regular su temperatura corporal y compensar la pérdida de líquidos.
Al respecto, el portal especializado Tienda Animal indica que cuando el aumento en la ingesta de agua no se debe a razones ambientales o alimentarias y se mantiene en el tiempo, se debe prestar atención porque puede obedecer a inconvenientes de salud. Estos son algunos de los principales.

- Insuficiencia renal crónica. Afecta los riñones y suele aparecer en gatos mayores, a partir de siete u ocho años, aunque en ocasiones es posible que se presente antes.
- Diabetes mellitus felina. El páncreas no produce suficiente insulina. Suele aparecer en gatos adultos o con sobrepeso.
- Hipertiroidismo felino. Trastorno metabólico por un exceso de la hormona tiroidea.
- Problemas urinarios como la cistitis, los cálculos en la vejiga, los cristales en la orina u otras infecciones.

Experto Animal indica que hay otras razones que generan que los michis beban más agua. Por ejemplo, la ingesta de medicamentos como los esteroides y algunos antiinflamatorios. Estos productos causan en el animal un aumento de la cantidad de orina, que intenta compensar con un incremento de la ingesta de agua.
Una de las recomendaciones es que, si el gato es adulto, sufre obesidad y se ha evidenciado que toma mucha agua y orina más de la cuenta, es determinante asistir al veterinario lo antes posible, pues si no se trata a tiempo la causa del problema, la patología sufrida podría llegar a ser mortal.
