Viajar en avión con un perro suele causar preocupación entre muchos propietarios, especialmente cuando la mascota debe permanecer en la bodega durante el vuelo. Ante el miedo de que el animal experimente ansiedad o estrés, algunas personas consideran darle un sedante antes del despegue.

Sin embargo, especialistas y expertos en el tema advierten que esta decisión puede ser más peligrosa de lo que parece.
La médica veterinaria María Vetican insiste en que los perros no deben sedarse para viajar en la bodega de un avión, salvo en situaciones muy específicas y siempre bajo indicación profesional.
De acuerdo con la experta, recurrir a tranquilizantes por iniciativa propia puede aumentar los riesgos durante el trayecto y comprometer la salud del animal.

“Los sedantes pueden deprimir el sistema respiratorio [...] En la bodega del avión, la presión del aire y la temperatura pueden variar, aumentando el riesgo de menor oxígeno o de dificultad respiratoria porque el animal no va a poder adaptarse”, advierte la médica.
Además, deja claro que el uso innecesario de los tranquilizantes resulta especialmente preocupante en perros braquicéfalos como los bulldogs, los carlinos o bóxers, los cuales ya presentan una mayor predisposición a sufrir problemas respiratorios incluso sin medicación relajante.
Estos medicamentos pueden alterar las funciones normales del organismo. Dependiendo del tipo de medicamento y de la respuesta individual de cada perro, pueden producir cambios en la respiración, también en la presión arterial y la capacidad para mantener el equilibrio corporal.
Estas alteraciones adquieren mayor importancia durante un vuelo, donde las condiciones ambientales son diferentes a las que el animal enfrenta habitualmente.

De igual forma, la sedación no elimina necesariamente el miedo. En algunos casos, el perro puede seguir sintiendo ansiedad, pero sin tener la capacidad física para reaccionar o moverse con normalidad, lo que aumenta el estrés y dificulta que exprese cualquier señal de malestar.
La recomendación es preparar el viaje con suficiente anticipación. Los especialistas aconsejan acostumbrar al perro al transporte (guacal) semanas antes del vuelo para que lo identifique como un lugar seguro.

También sugieren hacer visitas previas al veterinario para confirmar que la mascota está en óptimas condiciones para viajar y revisar la documentación exigida por la aerolínea y el destino.
Otro aspecto importante consiste en elegir el transporte adecuado, con buena ventilación y espacio suficiente para que el perro pueda ponerse de pie, girar y acostarse cómodamente. Asimismo, se recomienda evitar cambios bruscos en la alimentación antes del viaje y seguir las indicaciones específicas de cada compañía aérea.
