Trabajar desde casa suena perfecto hasta que el perro ladra justo en el momento más tenso de la reunión por videollamada o el gato aparece caminando tranquilamente sobre el teclado mientras se hace un informe urgente.

Desde que la pandemia hizo que se normalizara la modalidad de home office, la convivencia laboral con una mascota, aunque enamora a muchos, también tiene sus retos. Encontrar el balance perfecto entre las responsabilidades del trabajo y el bienestar del animal es más fácil de lo que parece si se tienen claras algunas reglas básicas.
¿Cómo hacer ‘home office’ teniendo una mascota?
La primera y más importante de estas reglas es planear el momento o los momentos en los que se va a atender a la mascota, darle de comer, jugar o salir a dar un paseo.
Mantener una rutina evita que la mascota pida atención constante, ya que sabe que más tarde llegará su momento. En pocas palabras, el orden en el horario lo cambia todo.

La segunda regla tiene que ver con el espacio. Lo ideal es que cada uno tenga el suyo: el dueño con su escritorio y silla ergonómica, y la mascota con su cama, juguetes y un rincón tranquilo donde pueda estar cerca.
Aunque la casa sea pequeña, reorganizar el espacio con creatividad puede marcar una diferencia enorme en la concentración diaria de la persona.
El tercer consejo apunta directamente al aburrimiento, que es uno de los principales responsables de las interrupciones. Es importante mantener a la mascota ocupada con juguetes interactivos, tapetes olfativos o comederos tipo rompecabezas, elementos que ayudan a liberar energía de manera saludable y evitan distracciones en reuniones exigentes.

Los expertos respaldan esta estrategia; los juegos interactivos ayudan a los animales a disminuir el estrés, promueven su inteligencia y mejoran su bienestar general.
El cuarto consejo suena sencillo, pero muchas personas lo olvidan en medio del ritmo de trabajo: hacer pausas.
Cuando se trabaja desde casa, es recomendable hacer pausas activas de 10 minutos cada dos o tres horas y aprovecharlas para darle amor a la mascota, sacarla al parque o jugar con ella. Esos momentos no solo benefician al animal, sino también al dueño.

Además, anticiparse a las distracciones es clave. Al principio de la semana conviene revisar las reuniones y obligaciones importantes, y planear con tiempo cómo manejar esos momentos, ya sea pidiendo a un familiar que cuide a la mascota o dejándole un juguete con relleno para que tenga enriquecimiento mental.
