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El animal debe contar con una superficie de descanso cómoda con resguardo de las condiciones climáticas y un espacio que sea acorde con su tamaño para evitar cualquier tipo de lesión. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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Cerca del 90% de las visitas anticrueldad animal en Bogotá son por negligencia

En el 2022 se han realizado más de 4.000 visitas de verificación de condiciones de bienestar animal propiciadas por los reportes ciudadanos.

El Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) de Bogotá señaló que cerca del 90% de las visitas de verificación realizadas por el Escuadrón Anticrueldad están relacionadas con negligencia por parte de las personas que tienen animales de compañía.

A lo largo del 2022, dicho escuadrón ha realizado más de 4.000 visitas de verificación de condiciones de bienestar animal propiciadas por los reportes ciudadanos que recibe el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal.

“Durante dichas visitas se realiza la evaluación de los cinco dominios del bienestar animal, en aras de establecer las condiciones de los individuos. Una vez se analiza la situación de forma integral por los profesionales, se define si el concepto es favorable, pendiente o desfavorable, siendo este último en donde se solicita a la autoridad competente realizar la aprehensión material preventiva que, a la fecha, supera las 500 en el año”, manifestó el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal.

En este contexto, el IDPYBA puntualizó que se deben tener en cuenta una serie de cuidados para que los animales de compañía estén en óptimas condiciones. Mantener un esquema completo de vacunación es fundamental. “Las enfermedades que pueden afectar a los animales de compañía a falta de un esquema sanitario completo no solo ponen en riesgo su salud, sino la de otros animales que conviven en su hogar o en su entorno (parques, zonas públicas, etc.); en adición a que pueden dejar graves secuelas o incluso llevar a la muerte”, detalló el IDPYBA.

En este sentido, enfermedades como el Distemper canino pueden resultar en secuelas graves en los sistemas digestivos, dérmicos, inmunes y neurológicos. Adicionalmente, el animal portador está en la capacidad de contagiar a los demás que lo rodeen, ampliando la cadena de transmisión. Otras enfermedades que, en adición a la afectación al animal, se consideran de interés en salud pública a nivel mundial son la brucelosis, la leptospirosis y la rabia.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) manifestó que la rabia está presente en todos los continentes y afecta a más de 150 países. A nivel global, dicho virus es responsable de unas 60.000 muertes humanas por año.

En las Américas se ha logrado minimizar la incidencia de la rabia humana transmitida por perros a cerca de un 98%, con alrededor de 300 casos en 1983, a dos casos humanos transmitidos por perros en 2020. Sin embargo, en los últimos años, la rabia en seres humanos transmitida por animales silvestres adquirió una mayor relevancia. El murciélago hematófago (Desmodus rotundus) es, hoy por hoy, el principal transmisor de rabia, explicó la OPS.

Otro aspecto vital es la nutrición. “Se debe garantizar que los animales de compañía tengan acceso permanente a agua y a una dieta acorde con los requerimientos nutricionales; teniendo en cuenta la especie, edad, peso y condiciones médicas específicas de cada individuo, los recipientes del suministro de alimento y agua deben estar limpios al momento del suministro. La privación prolongada de alimento, agua y la malnutrición, generan un malestar en el animal, que al ser perpetuado en el tiempo genera implicaciones a la salud física y al estado mental”, puntualizó el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal.

Las condiciones de habitabilidad del animal de compañía en el hogar -o el sitio destinado para su permanencia- también es relevante. El animal debe contar con una superficie de descanso cómoda con resguardo de las condiciones climáticas y un espacio que sea acorde con su tamaño para así evitar cualquier tipo de lesión.

Finalmente, concluyó el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal, el estado mental de las mascotas es prioritario. “Debe permitírsele al animal comportarse como naturalmente lo hace, evitando así que permanezca amarrado o con miedo, sin socialización con animales o humanos, o rodeado con exceso de animales”. concluyó el IDPYBA.